El sestiere de Castello

Castello es uno de los 6 sestieri de Venecia. Llamado así por la fortaleza del siglo VIII que se alzaba donde ahora está la isla de San Pietro, es el sestiere más grande de la ciudad. Castello sería la cola del pez que es Venecia, el primer barrio en el que los vénetos se asentaron cuando, huyendo de las invasiones germanas, comenzaron a habitar estos asentamientos y, también, el sestiere que más se ha modernizado con su expansión urbanística hacia Santa Elena. Aquí se instalaron las órdenes mendicantes de los dominicos y franciscanos que contribuyeron de gran manera en la construcción de edificios de gran calidad artística.

Algunas de sus calles y edificios de interés son de los más visitados de Venecia, pero además, alejado de las masas de turistas, en un paseo por Castello, podréis descubrir un barrio tranquilo y sereno, donde la vida se vive con otro ritmo.

Castello

Adentraros en Castello os llevará hasta el Campo San Giovanni e Paolo, llamado durante siglos el Campo de las Maravillas, donde disfrutaréis, entre otras atracciones turísticas, de la Iglesia del mismo nombre o de la preciosa fachada del Ospedale Civile.

También en Castello, el Arsenal, el gran astillero donde se construía la enorme flota veneciana, os transportará a los tiempos en que la Serenissima era la reina del Adriático.

Entrada al Arsenal

O quizá os apetezca sentaros a tomar un Spritz en la preciosa plaza de Santa Maria Formosa, tras una visita al curioso y poco conocido Museo Querini Stampalia.

Pero además, en Castello, os encontrareis con los venecianos que por las mañanas, llenan tiendas, mercados y bacari, durante el atardecer se sientan en las terrazas con un vino a comentar la jornada, o por la noche abandonan las calles dejando a la ciudad sumida en la tranquilidad y la penumbra.

Os recomiendo que deis un paseo desde la Piazza San Marcos por la Riva degli Schiavoni hasta Vía Garibaldi, cuya entrada desde el Gran Canal tiene forma de quilla de barco. Nos encanta esta calle, creada cuando Napoleón ordenó enterrar el río de Santa Anna. En ella es imprescindible sentarse a tomar un café, un ombra o un spritz, según el momento del día, y observar la vida veneciana a vuestro alrededor.

Via Garibaldi

Podéis adentraros en los Giardini, una de las escasas zonas verdes de la ciudad, que acoge bianualmente la Biennale de Venezia, un acontecimiento artístico y cultural que transforma este barrio tranquilo. Allí, podéis hacer una parada en la cafetería del invernadero, situado en una calle sin pavimentar cuya arboleda desemboca en el mastodóntico monumento a Garibaldi.

O quizá llegaros hasta la moderna Santa Elena, nada que ver con el resto del casco histórico de Venecia, y que os mostrará la ciudad más actual.

Desde Vía Garibaldi, un bonito paseo os acercará hasta la isla de San Pietro donde, la Iglesia homónima de fachada palladiana, os recibirá con su majestuoso campanario de piedra de Istria a los pies de una preciosa explanada, donde el tiempo se ha detenido. En su interior se encuentra la Cátedra de San Pedro, y al pie del canal de San Pietro, los restos de los antiguos squeri Quintavalle, dos talleres contiguos que ocupaban toda la Fondamenta de Quintavalle destinados a la reparación de embarcaciones de tonelaje medio o grande. En los canales y casas de los alrededores será fácil encontraros con los pescadores que tienden sus redes al sol o preparan sus barcas para un día de trabajo en el mar.

Puente de Quintavalle

De vuelta, podréis asomaros a la librería Acqua Alta y rebuscar entre sus montones de libros, revistas y folletos en busca de algún ejemplar que llevaros a casa y deambular por las callejuelas en busca de artesanos escondidos hasta la maraña de calles de la Mercerie que desembocan en Piazza San Marcos.

Y no dejéis en vuestro recorrido de visitar algunas de las osterias, bacari y trattorias de entre la cantidad de propuestas que os encontrareis. Venecia está llena de oportunidades gastronómicas y Castello no se queda rezagada. Aquí podéis tomar un buen café en Rosa Salva, un ombra a media mañana en la Enoteca Mascareta, daros un homenaje para comer en Al Covo, beber un sprtiz al atardecer en Bacaro Risorto y terminar el día con pizza o cualquier otra opción de las que ofrece El Refolo.

Un campo en Castello

Un sestiere, sin duda, lleno de contrastes que os encandilará y os dará otro motivo más para volver a Venecia, porque seguro que algo se os quedará por hacer…

La Fiesta de San Pedro

La fiesta de San Pedro se celebra en Venecia la semana del 29 de junio, día de San Pedro. Se trata de una fiesta típica veneciana, que los turistas no suelen conocer y cuyo escenario es el sestiere de Castello, más concretamente, los alrededores de la explanada donde se encuentra la Basílica de San Pedro, que fue la sede religiosa de la ciudad hasta el siglo IX.

Con esta popular fiesta, se conmemora el momento del año en que el Dux se acercaba hasta San Pietro en barca para mostrar sus respetos al Patriarca de Venecia, encontrándose así el poder terrenal y el religioso en el exterior de la Iglesia, en el lugar señalizado con una baldosa blanca.

La explanada delante de la Iglesia de San Pietro

Durante la semana festiva, en las cercanías de la Basílica de San Pietro di Castello, se celebran conciertos, espectáculos y eventos muy variados. Por ejemplo, podéis subir a un barco en el que realizar una visita guiada gratuita que, partiendo de San Pietro, llega hasta el Arsenal. Durante la travesía se puede disfrutar de historias y leyendas relacionadas con la festividad.

Además, podréis disfrutar de un mercadillo solidario a cargo de varias asociaciones; exposiciones fotográficas; un espectáculo de cabaret musical; visitas guiadas gratuitas a la Basílica de San Pietro di Castello; La regata de le Marie, acto también que se celebra en la apertura del Carnaval y que recuerda la dote tradicional que ofrecía el dux en la época de la Serenissima; así como de espectáculos callejeros de marionetas.

¿Conocéis esta fiesta? Un bonito motivo para una escapada a Venecia a finales de este mes de junio, antes de que el calor y los turistas la tomen durante el resto del verano.

El Chorus Pass

El Chorus Pass

En Venecia hay más de 50 Iglesias. Además de la Basílica de San Marcos, la Iglesia de la Salute y otras de determinado tamaño e importancia, existe un bono, el “Chorus Pass”, que permite visitar 17 de esas Iglesias, repartidas por toda la ciudad, en horario de lunes a sábado de 10:30 a 16:30 mayoritariamente (algunas tienen horario especial).

El coste del Chorus es de 12 € la entrada general, 8€ para estudiantes menores de 29 años y 24€ para familias con dos adultos y niños menores de 18 años. Se adquiere en cualquiera de las Iglesias adheridas, online en su página web oficial y en las oficinas de turismo. Tiene validez durante un año desde la primera vez que lo uséis al entrar en una de las iglesias. Con el bono os entregarán un mapa con las localizaciones y una breve reseña sobre cada una de ellas.

En muchos de los templos, existen fichas informativas en varios idiomas, de prestado, con la historia del edificio y un plano con la ubicación de las obras que contienen.

Fachada principal San Pietro di Castello

Nosotros llevábamos muchos viajes pensando en adquirir el Chorus y dedicarnos a visitarlas, pues el coste se amortiza una vez que has entrado en cuatro de ellas. Así que, en el viaje de enero pasado,  nos decidimos, ya que tenía en mente visitar la iglesia de Santa María dei Miracoli, una preciosa construcción con una maravillosa escalinata en su interior que hace las delicias de las novias venecianas. Puesto que ésta es una de las que entran con el bono, lo adquirimos allí y, plano en mano, dedicamos un par de días a recorrer la ciudad de Iglesia en Iglesia.

Lo cierto es que me decepcionó un poco. Exceptuando Miracoli y San Pietro, el resto no merecen mucho la pena si vais a estar poco tiempo en la ciudad, a no ser que seáis grandes expertos, os guste mucho el arte que contienen o, simplemente, sea una de vuestras prioridades cuando viajáis. Personalmente creo que hay otras iglesias que merecen más la pena ver antes que la mitad al menos de las del Chorus y además, un par de las incluidas en el bono, suelen ser de entrada libre, con lo que podríais verlas de todas formas si pasarais por delante en vuestros paseos y os apeteciese entrar.

Tendréis también que tener en cuenta que durante las celebraciones religiosas no se pueden visitar, ni tampoco los domingos ni los festivos oficiales, pero no os preocupéis, pues todo ello viene indicado en el plano que os entregarán.

San Giacomo di Rialto

Éstas son las iglesias que entran en el Chorus Pass organizadas por Sestieri:

Cannaregio:

  • San Giobbe
  • Sant´Alvise
  • Santa Maria del Miracoli

San Polo:

  • San Giovanni Elemosinario
  • San Polo
  • Santa Maria Gloriosa dei Frari
  • San Giacomo di Rialto

Santa Croce:

  • San Stae
  • San Giacomo dall´Orio

Dorsoduro y Giudecca:

  • San Sebastian
  • Santa Maria del Rosario (I Gesuiti)
  • Santissimo Redentore

Castello:

  • San Pietro di Castello
  • Santa Maria Formosa

San Marco:

  • Santa Maria del Giglio
  • Santo Stefano
  • San Vidal

En algunos días concretos, existe la posibilidad de realizar visitas guiadas gratuitas a algunas de las Iglesias. Os informarán allí mismo, en las oficinas de turismo o también podéis consultarlo en la web de Chorus Pass, por si queréis planificarlo con antelación.

Fachada Santa Maria dei Miracoli

Mi recomendación personal: San Pietro de Castello es la historia viva de Venecia. Fue la primera catedral de la ciudad y sede del Patriarca de la Serenissima. Merece la pena acercarse hasta ella, retirada de las zonas turísticas habituales y disfrutar aquí de un paseo entre las tranquilas calles del barrio de Castello, el precioso campanario de piedra de Istria, el claustro de ladrillo rosáceo y el interesante interior en el que se encuentra la llamada Cátedra de San Pedro. Santa Maria dei Miracoli, de una sola nave, con el presbiterio elevado sobre la escalinata de mármol y decorada con decenas de estatuas de profetas y patriarcas es una obra de arte de Pietro Lombardo que he tardado demasiado tiempo en descubrir. Si podéis, no os las perdáis.

El callejero veneciano

Os he comentado ya en alguna ocasión que Venecia es un laberinto de calles, puentes y canales por los que es fácil moverse y, también, perderse (en el sentido más bello de la palabra). Sin embargo, callejear sin rumbo y sin prisa entre esa maraña de inusual construcción formada por unos 450 puentes y 120 islas, os dará la oportunidad de descubrir las curiosidades del urbanismo veneciano.

El casco histórico de Venecia se divide en 6 barrios o sestieri: al norte del Gran Canal, se encuentran Canareggio, Castello y San Marcos. Al sur, Santa Croce, San Polo y Dorsoduro. Alrededor, la isla de la Giudecca y el Lido. Y en la laguna, varias islas entre las que destacan las más visitadas Murano, Burano y Torcello.

En Venecia solamente hay una plaza, Piazza San Marco, y el resto se denominan campo o campiello porque en los primeros siglos se utilizaban como huertos, de ahí que todos ellos tengan un brocal de pozo en el centro.

Pozo en un Campo veneciano

Las calles no son “vie” sino “calli” y la más estrecha, la calle Varisco, mide 53 cms. En el siglo XVIII se repetían los nombres de las calles, por los que la dirección estaba compuesta por el barrio y la parroquia a la que pertenecía el edificio, y solían ayudarse nombrando algún monumento próximo.

Una ruga, rughe o rughette, determina una calle con casas y tiendas, importante y muy transitada.

Salizzada es un término que se utilizó para denominar a las primeras calles principales empedradas y pavimentadas con adoquines de silex, pues “salizo” quiere decir empedrado.

Nizziote, cartel típico veneciano

Lista se utiliza para denominar las calles de carácter extraterritorial por estar situadas en ellas las embajadas extranjeras. El listón, característico de la toponimia veneciana, se encuentra en la Plaza de San Marcos y es el camino entre las dos partes pavimentadas en mármol blanco desde debajo del reloj hasta las columnas de los Santos Marco y Teodoro.

Un ramo, es una calle corta o la extensión de otro de igual nombre, un tramo breve de calle que arranca en una principal y la une con otro o con un campo y crosera una calle principal que se cruza con una calle secundaria (deriva de encrucijada).

Sotoportego es un pasaje cubierto que se encuentra bajo edificios privados y que desembocan en algunas calles. Suelen unir dos edificios del mismo dueño y a menudo desembocar en una corte (patio común a varias casas, sin salida).

Sottoportego

Los barbacani son saledizos de madera que sostienen los salientes de los primeros pisos. El territorio de la ciudad era de propiedad privada hasta que la República obligó a los propietarios a dejar paso público. La distancia entre las viviendas quedó reducida al mínimo indispensable y, para aprovechar el espacio, se construyeron salientes en el primer piso, donde se apoyaba la construcción.

Los más de 400 canales de Venecia se llaman rii (rio) y son vías de agua utilizadas para el transporte de personas y cosas.

Una fondamenta es un tramo de calle que costea un canal o río y un rio terà, un río enterrado transformado en calle. Un precioso ejemplo es Via Garibaldi, en Castello. Nos encanta pasear por ella durante la mañana y tomar un ombra en las terracitas al sol mientras la vida veneciana bulle a nuestro alrededor.

Via Garibaldi

Riva se le llama a un tramo de canal utilizado como muelle; piscina al lugar donde existió una zona con agua, un estanque o área pantanosa que se inundaba durante la pleamar y en la que se nadaba y pescaba. Estas zonas se enterraron para permitir la construcción de edificios y el tránsito de personas.

Para denominar una casa noble o palacio se utiliza el término Ca’, no el término Palazzo y para nombrar a los edificios cuya entrada se realiza desde el agua, se usa fontego.

Borgoloco es el lugar donde se levantaban hoteles o posadas y Barbaria la zona de Castello donde se ubicaban los aserraderos de madera.

Como veis, la toponimia de la ciudad está llena de curiosidades que la hacen única, de ahí la dificultad de localizar una dirección concreta aún incluso para los propios venecianos. Afortunadamente, hoy en día es más fácil llegar a cualquier sitio gracias a los navegadores, pero si aun así os perdéis, recordad que forma parte del encanto de vuestra visita y no desesperéis. Siempre podéis tirar de los lugareños, igual tenéis suerte y reconocen la dirección a la que os dirigís… cruzad los dedos.