El cementerio de San Michele

En Venecia, la vida sucede por, para y sobre el agua. Y también, cuando llega el momento, la muerte.

En la Serenissima, los muertos se enterraban en las Iglesias y en los Campi, pero llegó Napoleón a ocupar la ciudad, dijo que aquello no era muy salubre y mandó que estos entierros se realizaran fuera de Venecia.

Es por ello que el cementerio de Venecia, como no podía ser de otra manera, es una isla, más bien dos. Porque es la unión de las islas de San Michele y San Cristoforo della Pace, cuyo canal de separación fue rellenado para convertirlas en una única isla, la “isola dei morti”. Por eso el cementerio tiene dos Iglesias, la de San Michelle y la de San Cristoforo, la primera de mayores dimensiones que la segunda. Y además podréis visitar la capilla Emiliana, que tiene una preciosa y extraña cúpula.

No es el único cementerio de Venecia, pues en el Lido hay dos más, pero sí el que tiene más encanto, auspiciado por las ruinas del Monasterio de San Michele y los cientos de losas y lápidas por suelo y paredes de su claustro. También por la equilibrada muralla de ladrillo que la rodea, guardando de las miradas curiosas lo que esconde en su interior.

Allí se encuentran los restos de miles de venecianos anónimos pero, también, los de personajes ilustres que a lo largo de su vida sucumbieron al encantamiento de la ciudad como Christian Doppler, Ezra Pound o Ígor Stravinski.

Dividido por confesiones religiosas y otros gremios, de especial curiosidad es la zona dedicada a los gondoleros, ejemplo de la vida acuática que gobierna la ciudad. También la zona destinada a cementerio militar, que más bien parece un parque, al estilo de los cementerios americanos. Y algunas esculturas que cubren las tumbas son de una belleza inefable.

A mí me encanta la vista que de la isla se tiene desde Fondamenta Nuove, a pie del embarcadero, camino de las islas, la visión del ladrillo, la piedra blanca y las cúpulas de los cipreses en el agua de la laguna, en un día claro, de cielo despejado. Y si al fondo se ven los Dolomitas nevados… hay imágenes que se quedan en la retina para siempre y esta es una de ellas.

Qué hacer en Venecia

Habitualmente entre mis amigos y conocidos, cuando alguien va a viajar a Venecia, me suelen preguntan por lugares que ver, por aquello que no deben perderse o por los mejores sitios donde comer. Y además últimamente, he recibido mensajes privados desde el blog, en el que también, seguidores, me han consultado algunas de sus dudas.

La verdad es que, esto de dar consejos, me pone algo nerviosa porque, claro, yo tengo mis favoritos, mis imprescindibles, y me resulta difícil hacer un resumen de ellos porque al ser un punto de vista totalmente subjetivo, puede resultar decepcionante para los demás. Pero reconozco que también me gusta comprobar que mis favoritos se convierten en favoritos de otros visitantes, y que la ciudad os acaba gustando tanto como a mí.

En cualquier caso, y con la esperanza de que os ayude en lo posible, he pensado en compartir con vosotros ese pequeño resumen que, insisto, es una opinión totalmente personal, por lo que seguro que ni es la mejor, ni estará todo lo que allí luego veáis, ni por supuesto lo más importante o imprescindible y además, como suele decirse: son todas las que están…pero no están todas las que son. Es una aproximación a la ciudad de forma genérica, que podéis aplicar vayáis los días que vayáis. Para itinerarios o paseos más concretos aquí o aquí tenéis algunas opciones para visitar la ciudad en un día y os seguiré dando ideas en adelante.

Bien, como ya sabréis, Venecia se divide en seis barrios llamados Sestiere (a un lado del Gran Canal, San Marco, Castello y Canareggio y al otro lado, Santa Croce, San Polo y Dorsoduro) y además hay otras muchas islas cuya visita, si tenéis tiempo, merece la pena: San Giorgio Maggiore, Giudecca, Murano, Torcello y mi favorita, Burano. 

De entrada puede parecer difícil moverse porque la ciudad es un maravilloso laberinto de calles, canales y puentes, pero no debéis preocuparos por ello, pues es un lujo perderse por ellos y deambular sin prisa, disfrutando de todo aquello que vuestra vista pueda alcanzar. Aprovechadlo porque así es como Venecia se muestra de verdad!

Para llegar a la ciudad tenéis varias opciones. En esta entrada os hablé sobre ello y os conté también que a mí me gusta entrar desde Piazzale Roma y recorrer el Gran Canal en el vaporetto, dejándome envolver en ese halo de misterio y decadencia que transmite la ciudad desde el agua. Así que desde Piazzale Roma o desde la estación de Santa Lucía si llegáis en tren, podéis coger el vaporetto 1 (o la línea número 2, que hace menos paradas, aunque tendréis que averiguar si os deja cerca de vuestro alojamiento) y una vez en el bus acuático, solamente disfrutad.

El paseo en vaporetto hasta San Marcos es una de las mejores cosas que hacer en Venecia, si no la mejor. Tendréis que hacerlo sí o sí, y si no es en el momento de la llegada porque vuestro alojamiento o vuestro destino se encuentra antes, buscad el momento durante vuestra estancia. Y es imprescindible repetirlo de noche, al menos hasta el Ghetto o de vuelta de él. Recorrer el Gran Canal por la noche es una experiencia inolvidable. 

Lo ideal es coger sitio en el exterior, en la parte de delante. Tendréis que ser rápidos porque hay pocos sitios y están muy cotizados y, según la época, lidiar con la humedad, el frío, el calor o los mosquitos…pero merece la pena. Validad el billete SIEMPRE antes de entrar en el embarcadero o tendréis problemas si sube el controlador. No es suficiente con haberlo validado la primera vez que hacéis uso de él si es un bono de varios días, sino que debéis hacerlo cada vez que cojáis un vaporetto.

Y, ¿qué visitar? Pues indudablemente, la Basílica de San Marcos, está en el Top Ten. Es una preciosidad bizantina que se convierte en el primer imprescindible. La mejor hora para visitarla es sobre las 11, intentad llegar sobre esa hora, veis la nave de abajo y después subís al museo (en el que se encuentran los caballos de bronce originales) y salís a la terraza sobre la Piazza. En esta terraza exterior hay réplicas de los caballos traídos de Constantinopla y una vista preciosa de la Piazza y la Piazzetta desde arriba. A las 11:30 y hasta las 12:30, iluminan la Basílica (excepto los domingos). Por eso es importante que lleguéis antes. Os sorprenderá más si no la encontráis iluminada de entrada. Los techos y paredes están forrados de millones de teselas. No os cuento más…

Junto a la Basílica, encontraréis el Palacio Ducal, otra maravilla histórica que no os dejará indiferentes. La verdad es que dependiendo de los días que vayáis a pasar en la ciudad, puede que no no os merezca la pena entrar y “perder” varias horas en la visita. Es una decisión que tendréis que tomar personalmente, aunque os diré, para ayudaros a decidir, que el lienzo de Tintoretto y la visita de los itinerarios secretos, os compensará si entráis…podréis caminar por dentro del Puente de los Suspiros y admirar el lienzo más grande del mundo.

En la Piazza, está el Campanile de San Marcos. Os recomendaría que elijáis entre él y el de San Giorgio, en una pequeña isla enfrente de San Marcos. En mi opinión, las vistas son más bonitas desde San Giorgio y tiene la ventaja de que según la époc a en la que viajéis, está menos concurrido. Pero desde el campanile de San Marcos, tendréis unas maravillosas vistas de la Piazza y de los tejados de la ciudad. Si os decidís por San Giorgio, cuando bajéis del vaporetto, entrad en la iglesia y dirigiros al fondo a la izquierda, hacia el ascensor. Podréis visitar la iglesia al bajar y así es más fácil evitarse esperas a pie del ascensor.

Si habéis ido a San Giorgio, de vuelta, cruzad a dar un paseo por los Zattere y haced una parada en la terraza flotante de Nico’s a tomar un café o un helado. Estaréis ya en el sestiere de Dorsoduro, que entre mis tips preferidos tiene unas vistas preciosas de la laguna desde la Aduana además de la Iglesia de “la Salute” cuya silueta al atardecer, dicho sea de paso, es preciosa desde la Piazzeta. La entrada es gratuita y se ve rápido, y aunque me parece más impresionante desde fuera, en el interior guarda obras de Tiziano y una planta octogonal que permite admirar la cúpula central… y me encanta el suelo!!

En Venecia hay montones de museos y si vais poquitos días, tendréis que seleccionar alguno porque es imposible verlos todos. Si os gusta la pintura, os recomiendo sí o sí visitar la Escuela de San Rocco: una clase magistral de la pintura de Tintoretto. Yo no me lo perdería, por delante incluso de las Galerías de la Academia o el Palacio Ducal pues la visita es más corta y la eleccion merecerá la pena. No en vano, le llaman la Capilla Sixtina veneciana.

Castello, es un sestiere que nos encanta por varios motivos, y uno de ellos es que en la zona entre Vía Garibaldi y la Isola di San Pietro, os parecerá estar en una Venecia diferente. Tenéis que llegar hasta el “ospedale” (el hospital que tiene una fachada preciosa) en Campo San Giovanni e Paolo”, y junto a él, la Basílica en la que se enterraron muchos dux, lasí como otros personajes: artistas, militares o políticos. San Giovanni e Paolo, sobria y enorme, contiene obras de Bellini, Lombardo o Veronés entre otros. En este Campo, se encuentra Rosa Salva una de nuestras cafeterías imprescindibles, en la que donde está muy rico, cómo no, el café y además tienen unos de los mejores brioches de la ciudad…probadlos!. De camino os encontraréis con Campo Santa Maria Formosa, una plaza con mucho ambiente por las mañanas cuya Iglesia homónima entra en el Chorus Pass y un poquito más adelante mi librería favorita “Acqua Alta”. Buscad fotos en google…y no querréis perdérosla. Llegar hasta aquí es nuestro recorrido habitual para ir a coger el barco que os llevará a las islas, en Fondamenta Nuove.

¿Y dónde podéis tapear, comer o cenar? Pues cómo supondréis, la oferta es tan amplia y variada que utilizando un poquito el sentido común y saliendo de las zonas turísticas, la experiencia puede ser de lo más gratificante.

Podéis comer en la zona de Rialto después de haber pasado un rato curioseando entre sus concurridos puestos: está bien Alla Madonna, en un callejón que da al Gran Canal. En toda esta zona de Rialto hay varios sitios cuya calidad precio es muy buena, por ejemplo A le Poste Vecie. También en Campo San Giovanni Crisostomo, al otro lado de Rialto, el Barababao tiene platos de pasta deliciosos. O en la Taberna de San Trovaso, junto al Squero (taller de góndolas), se come genial. Aquí os hablé de algunas opciones y tengo pendiente otro post sobre mis favoritos por sestieri.

Para cenar, nos gusta ir de ronda y tapear por las diversas opciones que encontraréis. Por ejemplo, en la zona de Rialto, aunque el tapeo veneciano no se parece en nada al español, nos encantan Do Mori, Antico Dolo, Al Diavolo y Ai Gemei . Una ruta tras los ricos cichetti venecianos y sus fabulosos vinos, es una manera fantástica de terminar el día. Y también nos gusta mucho la zona de Fondamenta della Misericordia, detrás del Ghetto, con un ambiente fantástico y que solemos recorrer para terminar en Cà D’Oro Alla Vedova, junto a Strada Nuova.

Además, no dejéis de ir hasta Campo Santa Margarita, y comer pizza al taglio en “al volo”, un pequeño local en este campo, en el barrio de Dorsoduro. Esta plaza es bonita de día pero también de noche y hay varios locales donde tomar una copa. Al Volo es un pequeño local, sin mesas, cuyo encanto radica, además de en sus riquísimas pizzas, en tomar la pizza en el bar exterior, en uno de los bancos del Campo. Si os encontráis con la Pizzeria Al Angelo cuando estéis paseando, también es una gran opción del mismo tipo, está cerca de San Stefano, al otro lado del Gran Canal. 

En Tonolo, nuestra pastelería favorita tenéis que tomar unos pastelitos con capuchino. Lo del café en Venecia e Italia en general, juega en otra liga, ya me lo contaréis. Por cierto que el capuchino solamente se toma por las mañanas. Por la tarde, café expresso o macchiato (cortado). 

La bebida que veréis en manos de muchísima gente se llama spritz y lleva a partes iguales soda, prosseco y un bitter, principalmente Aperol. Está muy rico y aunque últimamente se ha extendido a toda Italia y al resto de Europa, su origen es veneciano de cuando la ocupación austríaca. Os encontraréis con variedades de bitter para hacerlo, no solamente Aperol, e incluso diversos spritz como el refrescante Hugo.

El prosecco es el vino espumoso veneciano, más suave que el cava y muy rico pero además, el véneto tiene vinos riquísimos, probad de ellos en los bacari, os resultará difícil elegir.

En este post os hablé de los platos típicos venecianos. Echadle un vistazo y haceros vuestra propia lista, las posibilidades son inmensas.

Algunas cosas que no me perdería y que no me canso de repetir: tomar muchos capucchini, muchos brioches y beber Prosecco. Comer pizza, cichetti, tramezzini y envoltini, pasta al nero di seppia, bacalà mantecato, sarde in saor, risotto y pescados de la laguna. Ver el amanecer y el atardecer, si es posible desde Burano, donde la luz es fabulosa. Y pasear…todo el rato, mirando al cielo y al suelo! 

Que disfrutéis de mi Venezia!

Venecia en un día (II)

Un día en cualquier ciudad no da para mucho, y en Venecia, el tiempo tiene otro sentido, ya que hay mucho que ver y hacer. Pero como no siempre podemos disfrutar de las ciudades como queremos, debemos aprovechar al máximo el tiempo del que disponemos, así que a un día puede sacársele mucho partido si os organizáis bien.

En esta entrada os planteé un primer itinerario por la ciudad en un día. Ya entonces os explicaba lo difícil que me resultaba seleccionar sitios que ver y dejar otros de lado. Hoy quiero mostraros una alternativa a ese primer paseo por Venecia, comenzando también en la Piazza de San Marco, y visitándola como os explicaba en dicho post. Y una vez que hayáis disfrutado de su belleza, podéis elegir la ruta que más os guste.

Campanile de San Giorgio Maggiore

Si queréis subir al Campanile porque os encantan las vistas (y las de Venecia son apabullantes) pero la espera es demasiado larga, una buena opción es tomar el vaporetto y cruzar a la isla de San Giorgio, cuya silueta aparece frente al Bacino de San Marcos en una de las mejores fotos de la ciudad. Allí, podéis subir al Campanile de la Iglesia de San Giorgio Maggiore. Las vistas son también una preciosidad y no suele haber tanta gente como en el de San Marcos. Eso sí, atentos a la hora en que subís porque ¡el tañido de las campanas es ensordecedor!

La Giudecca desde el Zattere

Si habéis cruzado a San Giorgio, en lugar de volver a San Marcos, cruzad a los Zattere, los muelles frente a la Giudecca desde los que se os ofrecen unas vistas espectaculares de esa isla. Un paseo por ellos en un día soleado hacia la Punta de la Dogana (Aduana), es una grata experiencia y podéis aprovechar para, en uno de sus cafés, tomar un exquisito cappuccino. El café en Venecia en particular, y en toda Italia en general es una delicia para el paladar. Los venecianos toman el cappuccino solamente hasta las 12 del mediodía, así que si lo pedís más tarde puede que algún lugareño os mire con mal disimulada condescendencia… pero es que está tannnn rico…

Punta de la Dogana

Desde la Aduana, siguiendo el muelle al pie del Gran Canal, llegaréis a la Iglesia de Santa María de la Salute, construida en agradecimiento a la liberación de la ciudad de una epidemia. Su silueta desde el Bacino al atardecer es de lo más bonito que veréis y en su interior guarda algunas sorpresas. Se ve en poquito tiempo y la entrada en gratuita.

Más adelante, el edificio de la Colección Peggy Guggenheim, os sorprenderá con la cantidad de obras de arte vanguardista que atesora. Esta colección de arte se encuentra en el palacio Venier dei Leoni, adquirido por Peggy Guggenheim en 1948 y que vivió allí hasta su muerte en 1979. De hecho, está enterrada en su jardín.

Venecia se llena de arte en el sestiere de Dorsoduro. El recorrido por este sestiere, si os atrevéis a adentraros en él, os llevará por calles menos transitadas en las que descubrir galerías de artistas y artesanos de diferentes oficios.

Encaminaros después hacia las Galerías de la Academia, al pie del puente homónimo, uno de los 4 que cruzan el Gran Canal. En esta pinacoteca, se encuentra una excepcional colección de pintura veneciana y del resto del Véneto, entre las que se incluyen algunas de las mejores obras de Canalleto, Tiziano, Tintoretto o Bellini.

Galerías de la Academia

Si seguís el itinerario natural hasta Rialto, atravesaréis los Campi más populares: San Barnaba, Santa Margherita y San Polo son 3 bulliciosas plazas en las que podéis deteneros a tomar un ombra para abrir el apetito. Así llegaréis hasta el Mercado de Rialto, una zona ideal para almorzar, si todavía no lo habéis hecho, en el que las ofertas son abundantes y variadas.

Vista desde el Puente de Rialto

Después cruzad el puente de Rialto desde el que tendréis unas vistas fantásticas del Gran Canal y, al otro lado, subid al Fondaco dei Tedeschi, un Palazzo rehabilitado que os ofrecerá una visión de la ciudad sorprendente y muy emocionante al atardecer.

Una vez aquí, podéis tomar dirección al Guetto hacia Strada Nuova o ir hacia Santa María Formosa hasta alcanzar San Giovanni e Paolo.

Ghetto veneciano

En el primer caso, tras visitar el Ghetto judío, podéis cruzar a la Fondamenta de la Misericordia y terminar la tarde tomando un Spritz en uno de sus bacari. Me encanta el ambiente de esta zona al atardecer, con la gente tomando sus vinos y sus variados  spritz en la calle a orillas de los canales, mientras se pone el sol. Podéis cenar tapeando en esta zona y llegaros hasta Cà D´Oro alla Vedova, que tiene unas polpette exquisitas.

Libreria Acqua Alta

Si tomáis dirección a San Giovanni e Paolo, os estaréis adentrando en Castello, un sestiere que me encanta y, quizá, el más auténtico de todos. Sin duda os toparéis en algún momento con mi librería favorita, Acqua Alta, un lugar donde los libros dejan el protagonismo a sus contenedores. En Castello también hay preciosos lugares en los que tomar un vino y tapear o cenar alguna de los platos típicos venecianos.

Y para terminar el día, salid al Gran Canal y tomad un vaporetto. Volveros locos con el Canalesso nocturno… si no sois de piedra, comenzaréis a planificar vuestra vuelta a la Serenissima…

Gran Canal

El sestiere de Castello

Castello es uno de los 6 sestieri de Venecia. Llamado así por la fortaleza del siglo VIII que se alzaba donde ahora está la isla de San Pietro, es el sestiere más grande de la ciudad. Castello sería la cola del pez que es Venecia, el primer barrio en el que los vénetos se asentaron cuando, huyendo de las invasiones germanas, comenzaron a habitar estos asentamientos y, también, el sestiere que más se ha modernizado con su expansión urbanística hacia Santa Elena. Aquí se instalaron las órdenes mendicantes de los dominicos y franciscanos que contribuyeron de gran manera en la construcción de edificios de gran calidad artística.

Algunas de sus calles y edificios de interés son de los más visitados de Venecia, pero además, alejado de las masas de turistas, en un paseo por Castello, podréis descubrir un barrio tranquilo y sereno, donde la vida se vive con otro ritmo.

Castello

Adentraros en Castello os llevará hasta el Campo San Giovanni e Paolo, llamado durante siglos el Campo de las Maravillas, donde disfrutaréis, entre otras atracciones turísticas, de la Iglesia del mismo nombre o de la preciosa fachada del Ospedale Civile.

También en Castello, el Arsenal, el gran astillero donde se construía la enorme flota veneciana, os transportará a los tiempos en que la Serenissima era la reina del Adriático.

Entrada al Arsenal

O quizá os apetezca sentaros a tomar un Spritz en la preciosa plaza de Santa Maria Formosa, tras una visita al curioso y poco conocido Museo Querini Stampalia.

Pero además, en Castello, os encontrareis con los venecianos que por las mañanas, llenan tiendas, mercados y bacari, durante el atardecer se sientan en las terrazas con un vino a comentar la jornada, o por la noche abandonan las calles dejando a la ciudad sumida en la tranquilidad y la penumbra.

Os recomiendo que deis un paseo desde la Piazza San Marcos por la Riva degli Schiavoni hasta Vía Garibaldi, cuya entrada desde el Gran Canal tiene forma de quilla de barco. Nos encanta esta calle, creada cuando Napoleón ordenó enterrar el río de Santa Anna. En ella es imprescindible sentarse a tomar un café, un ombra o un spritz, según el momento del día, y observar la vida veneciana a vuestro alrededor.

Via Garibaldi

Podéis adentraros en los Giardini, una de las escasas zonas verdes de la ciudad, que acoge bianualmente la Biennale de Venezia, un acontecimiento artístico y cultural que transforma este barrio tranquilo. Allí, podéis hacer una parada en la cafetería del invernadero, situado en una calle sin pavimentar cuya arboleda desemboca en el mastodóntico monumento a Garibaldi.

O quizá llegaros hasta la moderna Santa Elena, nada que ver con el resto del casco histórico de Venecia, y que os mostrará la ciudad más actual.

Desde Vía Garibaldi, un bonito paseo os acercará hasta la isla de San Pietro donde, la Iglesia homónima de fachada palladiana, os recibirá con su majestuoso campanario de piedra de Istria a los pies de una preciosa explanada, donde el tiempo se ha detenido. En su interior se encuentra la Cátedra de San Pedro, y al pie del canal de San Pietro, los restos de los antiguos squeri Quintavalle, dos talleres contiguos que ocupaban toda la Fondamenta de Quintavalle destinados a la reparación de embarcaciones de tonelaje medio o grande. En los canales y casas de los alrededores será fácil encontraros con los pescadores que tienden sus redes al sol o preparan sus barcas para un día de trabajo en el mar.

Puente de Quintavalle

De vuelta, podréis asomaros a la librería Acqua Alta y rebuscar entre sus montones de libros, revistas y folletos en busca de algún ejemplar que llevaros a casa y deambular por las callejuelas en busca de artesanos escondidos hasta la maraña de calles de la Mercerie que desembocan en Piazza San Marcos.

Y no dejéis en vuestro recorrido de visitar algunas de las osterias, bacari y trattorias de entre la cantidad de propuestas que os encontrareis. Venecia está llena de oportunidades gastronómicas y Castello no se queda rezagada. Aquí podéis tomar un buen café en Rosa Salva, un ombra a media mañana en la Enoteca Mascareta, daros un homenaje para comer en Al Covo, beber un sprtiz al atardecer en Bacaro Risorto y terminar el día con pizza o cualquier otra opción de las que ofrece El Refolo.

Un campo en Castello

Un sestiere, sin duda, lleno de contrastes que os encandilará y os dará otro motivo más para volver a Venecia, porque seguro que algo se os quedará por hacer…

Venecia en un día

Había pensado escribir una entrada en la que os propusiera un par de itinerarios para pasar un día en Venezia que suele ser el tiempo que muchos de los visitantes dedican a ella. Pero una vez que me puse a escribir, me estaba resultando muy difícil seleccionar o, mejor dicho, dejar de seleccionar algunos lugares. Así que he decidido crear un apartado en el blog, que podréis ver en las categorías, y llamarlo “Paseos por Venecia”.  Por ello, en las siguientes líneas, os voy a proponer un primer itinerario por la ciudad, que os lleve por los lugares más turísticos y, quizá, imprescindibles, en una primera visita cuya duración sea tan solo de un día, pero no tiene por qué ser el paseo perfecto. Cada visitante es único y únicos son sus gustos. Quizá no queráis pasar tiempo entrando en las atracciones más turísticas y os baste con ver el exterior; o quizá seáis de los que prefieren sentarse en una terraza a disfrutar de un buen capuchino o de los fabulosos vinos del Véneto y no ir corriendo de visita en visita; o tal vez vuestras preferencias pasen por visitar aquel lugar con el que lleváis años soñando… En cualquier caso, creo que es un recorrido apto para la mayoría de los viajeros, y ya de vosotros depende a qué le dediquéis más tiempo. Y si queréis conocer, ampliar o simplemente curiosear otros paseos, siempre podéis echar un vistazo a los que vaya contando.

La primera vez que fui a Venecia, fue en mi viaje de novios. Desde que tengo uso de razón, recuerdo haber querido ir, aunque nunca imaginé que aquel deseo se convertiría en esta irracional obsesión que me tiene tan encandilada. Tuve la gran suerte de que a mi, por entonces, novio le pareciese una buena idea este destino así que, sin dudarlo si quiera, nos embarcamos en nuestro primer viaje a Venezia.

Gran Canal

Una semana, siete días con sus noches planeamos que, todo el mundo nos decía, eran demasiado para Venecia. Afortunadamente, no hicimos caso y pasamos una semana inolvidable descubriendo y disfrutando la ciudad. Nos dio para mucho claro, quizá por eso nos quedamos con tan buen recuerdo y, cuando celebramos nuestro quinto aniversario, volvimos. Fue entonces cuando nos enganchó. Se nos pegó a la piel, nos sedujo su decadencia, su arte milenario, su romanticismo… y se convirtió en nuestro viaje anual imprescindible. 19 años y 13 viajes después, seguimos encontrando cosas nuevas que ver en cada viaje. 19 años y 13 viajes tras los que todavía nos queda mucho por descubrir.

Si tenéis la “desgracia” de pasar solamente un día en Venecia, os dará tristemente para una primera toma de contacto y, seguramente, para ver las zonas más turísticas pero espero que os guste tanto como para querer volver con más tiempo y descubrir todo lo que allí se oculta. Este es el itinerario que os propongo, partiendo del punto neurálgico de la ciudad, la Plaza de San Marcos, a donde seguramente os dirigiréis una vez en ella, independientemente de cómo lleguéis o del tiempo que tengáis. En barco, autobús, tren… sea como sea vuestros pasos os llevarán hasta ella, porque allí converge todo el pasado de la Serenissima.

Si llegáis por medio terrestre, lo haréis a Piazzale Roma. Desde aquí, podéis tomar el vaporetto, líneas 1 o 2, que recorre el Gran Canal en dirección a Piazza San Marco. Lo mismo si llegáis en tren. La estación de ferrocarril de Santa Lucía está una parada de vaporetto después de Piazzale Roma, por lo que la opción del vaporetto es la más adecuada para llegar hasta San Marcos. El paseo en vaporetto os dará la oportunidad de descubrir la calle más bella del mundo y tendréis una primera toma de contacto con la ciudad y sus más de 200 palacios que caen sobre el Canalasso, como llaman los venecianos al Gran Canal. Si no llegáis a Venecia a través de Piazzale Roma porque lo hacéis a través de Alilaguna o de cualquier otra embarcación, o porque llegáis a la terminal de cruceros, es necesario que encontréis un hueco a lo largo del día para hacer este trayecto, de San Marcos hasta la estación de trenes o viceversa. De día o de noche, es indispensable, así que no os lo perdáis.

Plaza San Marcos

Como os digo pues, desde San Marcos comenzará vuestro paseo por Venecia. Una vez en la Piazza, podéis recorrerla admirando sus soportales y las fachadas de las Procuradurías, la Biblioteca Marciana, la Torre del Reloj o el Museo Correr y entrar a visitar la Basílica de San Marcos, subir al Campanile o realizar la visita de los itinerarios secretos del Palacio Ducal. Sinceramente creo que en tan solo un día no merece la pena malgastar tiempo entrando al Ducal o subiendo al Campanile pero como todo va en gustos, dependerá de vuestras prioridades. Sin embargo, sí que os recomiendo entrar a la Basílica, que es gratuita y subir a la terraza sobre la Piazza, no os llevará mucho tiempo y seguro que no os arrepentiréis.

Después, asomaros al Bacino para poder admirar las vistas a la isla de San Giorgio, la Punta de la Dogana y la Iglesia de la Salute. Y por supuesto, pasear por la Riva degli Schiavoni hacia el Ponte della Paglia para fotografiaros con el Puente de los Suspiros de fondo.

Riva degli Schiavonni

A continuación podéis dirigir vuestros pasos hacia Rialto. Adentraros en las Mercerie y callejear siguiendo el ritmo de la gente, hacia Campo Manin y Campo San Luca, o La Fenice y Campo Santo Stefano, disfrutando de los escaparates y la actividad diurna de la ciudad. Quizá en vuestro paseo os crucéis con el Palazzo Contarini dei Bovolo que tiene una preciosa escalera de caracol renacentista. Y digo quizá, porque lo único que debéis tener claro es vuestro destino, el Puente de Rialto: los nizzioti os indicarán la dirección correcta así que dejaros llevar y callejear, estáis en la ciudad donde los trayectos son imposibles de controlar, donde cualquier giro mal calculado puede haceros desembocar en un canal y tener que volver sobre vuestros pasos. Abrid bien los ojos, mirad arriba, abajo y a todos lados, pues nunca sabes donde aparecerá el detalle que os sorprenda. Parad en cualquier café y tomad un rico capucchino con algún brioche, deteneros en lo alto de los muchos puentes que cruzaréis y contemplar las fachadas de los palacios en los campi más bulliciosos. Sin prisa, solamente disfrutando del paseo.

Una vez en Rialto, cruzad el puente y deteneros en lo alto. Ante vosotros se extiende el Gran Canal y una de las vistas más fotografiadas de la ciudad. Apoyados en la barandilla de mármol, el tiempo parecerá que se detiene. Dedicad unos minutos a ello, con los cinco sentidos puestos en lo que hay a vuestro alrededor, y a continuación bajad hacia el Mercado de Rialto donde, en sus puestos, se exponen los productos del día, frutas, verduras, especias y sobre todo los pescados más frescos de la laguna. El Mercado de Rialto es todo un espectáculo muy recomendable, eso sí, solamente por la mañana, así que intentad organizaros para poder llegar hasta él antes de las 14:00 horas.

El Gran Canal desde el Puente de Rialto

Y como colofón a vuestra primera mañana en Venecia, tomad un ombra en cualquiera de los bacari que rodean el Mercado. Allí os mezclaréis con los venecianos que hacen su pausa rigurosamente para tomar un aperitivo antes de comer. Si la hora del almuerzo os sorprende por esta zona, buscad dónde hacerlo. Hay montones de opciones para todos los bolsillos y posibilidades, desde trattorie históricas a puestos de pasta fresca recién hecha que sirven para llevar, pasando por pizza al taglio o una amplia variedad de bocadillos. La cocina veneciana es amplia y variada y casi nunca decepciona.

Tras el parón para reponer fuerzas, encaminaros a desde Campo San Silvestro a Campo San Polo, el más grande de la ciudad tras la Plaza de San Marcos y desde él iniciad un paseo hasta la Iglesia de la Salute. El recorrido os llevará por algunos de los Campi más populares:

Pasaréis por Campo dei Frari, donde se encuentra la Scuola Grande de San Rocco, la Iglesia del mismo nombre y la imponente Iglesia de Santa Maria dei Frari.

En Campo San Pantalón, en el techo de la Iglesia homónima, se encuentra la pintura más grande del mundo, un lienzo de Fiumani, que se dejó la vida literalmente en su realización; y en Campo San Barnaba, donde Indiana Jones rodó algunas escenas (mi marido me repite siempre que pasamos que Indiana salió del brocal de pozo que hay en mitad del campo), su Iglesia alberga una exposición sobre algunos de los inventos de Leonardo da Vinci.

Antes, habréis pasado por Campo Santa Margherita, una preciosa plaza en la que durante todo el día hay un ambiente fantástico y que al caer la noche se llena de jóvenes y estudiantes con su spritz en la mano que al aire libre en la plaza. El Puente dei Pugni la une a San Barnaba y a la Fondamenta del Squero, donde varias tabernas a media tarde ofrecen una gran variedad de cichetti para tomarlos en la Fondamenta con un rico vino veneciano.

Momento del aperitivo

Callejear por esta zona de los sestieri de San Polo y Dorsoduro puede ser un poco agobiante en algunos tramos, pero si os salís de la ruta que todo el mundo sigue, seguro que os encontráis rincones preciosos, admirables galerías de arte, talleres de máscaras y otras tiendas artesanas con mucho encanto.

En vuestro itinerario, pasaréis también por la Accademia de Arte de Venecia, la galería Peggy Guggenheim y la citada Escuela Grande de San Rocco, tres maravillas para los amantes del arte en la ciudad a los que seguramente no podréis dedicar un rato en solamente un día pero que se convierten en un motivo para volver.

Llegaréis así a la Iglesia de la Salud, cuyo espléndido exterior se divisa de lejos. La visita es gratuita y se hace rápida aunque, salvando su precioso suelo geométrico, a mí me parece mucho más bella por fuera. Una vez aquí acercaros a la Punta de la Dogana, al final del edificio de la antigua Aduana, pues las vistas de San Marcos desde ella son hermosísimas.

La Aduana. Detrás, la Iglesia de la Salute

El día puede terminar dando un paseo por los Zattere desde la Punta de la Dogana, donde el atardecer refleja los colores de Venecia en las piedras milenarias. En alguna de las terrazas podéis tomar un helado, que como sabréis en toda Italia son exquisitos o si se os ha hecho ya la hora de cenar, probar la pizza en cualquiera de las trattorie que encontraréis a vuestro paso o volver sobre ellos hasta mi lugar favorito: Al Volo en Campo Santa Margherita.

Y si todavía podéis alargar más la visita en la ciudad, subid de nuevo al vaporetto y repetir el recorrido por el Gran Canal, esta vez de noche, y comparad la experiencia con el paseo diurno… si la ciudad no os ha enganchado todavía, no dudo que lo hará entonces. ¿Listos para volver?

La noche en el Gran Canal