El sestiere de Santa Croce

El desconocido sestiere de Santa Croce es probablemente el menos turístico, a pesar de que los alojamientos suelen ser mucho más económicos que en otras zonas de la ciudad. Situado en la margen derecha del Gran Canal, su nombre tiene origen en la antigua iglesia de Santa Croce, que fue derruida tras la marcha de Napoleón.

Históricamente algo descuidado en cuanto al mantenimiento se refiere, cobró importancia con la edificación de Piazzale Roma en los años 30 del siglo pasado, cuando se hizo necesario acercar los vehículos al centro histórico de Venecia y es, con diferencia, el sestiere que más ha cambiado en el último siglo. No en vano, además del Puente de la Libertad, se construyó aquí la estación Marítima, el Puente de la Constitución y el más reciente People Mover.

El Puente de la Constitución, del arquitecto español Santiago Calatrava, cruza el Gran Canal uniendo Piazzale Roma con la estación de trenes de Santa Lucia, en Cannaregio, por lo que esta zona bulle de venecianos y turistas en ambas direcciones. El resto del sestiere es mucho más tranquilo y una buena opción para alojarse si se va a pasar poco tiempo en la ciudad y es necesario estar cerca de las conexiones con tierra firme.

El Gran Canal, en este sestiere, ofrece las fachadas de algunos de los palacios e iglesias más bellos de la ciudad comenzando por la impresionante cúpula verde de San Simeon Piccolo. Ca’ Pesaro alberga el Museo de arte contemporáneo; y el Fondaco dei Turchi, el Museo de Historia Natural de Venecia donde disfrutar de los restos prehistóricos y los acuarios que contiene.

Pero como sabéis, desde el Gran Canal suele apreciarse solamente la fachada principal de los edificios, aquella donde las familias venecianas esgrimían su poder y su riqueza. Por ello, se hace imprescindible pasear por su interior para descubrir iglesias de todos los estilos y campi concurridos que dotan a Santa Croce de su propia identidad, un lugar donde, contrariamente a lo que puede parecer, se funde lo antiguo con lo moderno. La facultad de Arquitectura cuya renovación se encargó a Scarpa; el campo San Giacomo dell´Orio y la iglesia homónima; el precioso pórtico de San Nicolà da Tolentini… son lugares que merecen un paseo y una terraza.

¿Y qué ver en Santa Croce?

Como os digo, adentrarse en este sestiere, el más pequeño de Venecia, os deparará algunas sorpresas.

La Iglesia de San Stae, incluida en el Chorus Pass, tiene una impresionante fachada al Gran Canal, solo por ella ya merece la pena llegar hasta allí. Y en el interior además de otras bellezas, encontraréis obras de Tiepolo y Ricci.

Ca ‘Pesaro, ejemplo típico del barroco veneciano, alberga el Museo de Arte Moderno y el Museo de Arte Oriental. Su suntuosa fachada es una de las más fotografiadas del Gran Canal.

El Palazzo Mocenigo es la sede del Museo Textil y del Traje. Fue donado a la ciudad por sus propietarios a mitad del siglo XX y todavía se conservan los muebles del siglo XVIII y una curiosa biblioteca con revistas de moda desde el siglo XVIII hasta hoy!!!! Y otro Palacio, el Palazzo Corner della Regina, acoge exposiciones de arte contemporáneo y las actividades culturales de la Fundación Prada.

En esta entrada os hablé de la Iglesia de San Giacomo dell’Orio, de edificación heterogénea y situada en un precioso y concurrido campo. Su techo gótico de madera es una de las maravillas de Venecia.

La impresionante cúpula de la Iglesia de San Simeone Piccolo, alcanza su esplendor en la vista que se tiene de ella desde el otro lado del Gran Canal, al salir de la estación de trenes de Santa Lucia. En su cripta, decorada con frescos, se encuentra el único enterramiento subterráneo de Venecia.

El Fondaco dei Turchi era el almacén de los turcos, lugar donde se reunían, vivían y realizaban sus operaciones comerciales. Fue adquirido por el Ayuntamiento de Venecia en 1858 y hoy acoge el Museo de Historia Natural.

Otro Fontego (Fondaco en veneciano), el Fondaco del Megio, fue el almacén y granero de la República de Venecia. En él se almacenaban las reservas de cereal de la Serenissima, que después se utilizaban en épocas de escasez. De sobria fachada de ladrillo con diversas ventanas y almenas en el tejado, se caracteriza por el bajorrelieve de la fachada con el león de San Marcos. Hoy es una escuela de primaria.

Y por supuesto, sabéis que en Venecia hay varios rincones verdes destacables, aquí os hablé de los Jardines Reales situados en la Plaza de San Marcos. Pues bien, uno de ellos es el jardín del Palazzo Soranzo Cappello, sede de la superintendencia de patrimonio arquitectónico y paisaje, y que dicen es el jardín en el que se desarrolla la historia de Los papeles de Aspern, de Henry James.

Otros jardines, los Giardini Papadopoli, junto a Piazzale Roma, son un oasis para descansar a la sombra de los árboles centenarios y hay incluso una zona de juegos para niños, algo bastante escaso en la ciudad. Han sido restaurados hace poco y este es el lugar en el que se encontraba el Monasterio de Santa Croce, que da nombre al sestiere.

Durante la visita a Santa Croce, no debéis olvidar parar en sus terrazas, bacari y trattorie para reponer fuerzas. En esta entrada os dejé algunos apuntes por sestiere, incluido Santa Croce. Si la hora de la comida o la cena os sorprende por aquí, la Trattoria Al Ponte del Megio es una buen opción y si hace buen tiempo, un bonito lugar para comer o cenar al pie del canal al aire libre. También la Pizzeria Dolfin que, además de buenas pizzas, ofrece menús diarios. Si preferís un pequeño tentempié, sin duda el Bacareto da Lele es vuestro sitio y para postre, un helado del popular Gelato di Natura, de elaboración artesana y a buen precio.

Ahora ya tenéis más datos de este sestiere así que ya sabéis, dadle una oportunidad a Santa Croce, merece la pena alejarse de las zonas más turísticas y dejarse sorprender por los tesoros que esconde la Serenissima. Os gustará!