Un poco de historia

Cuando comienzo a preparar cualquier viaje, lo primero que hago es leer algo sobre mi destino: historia, cultura, forma de vida, peculiaridades… todo ello sirve para ponerme en situación y para entender mejor muchas de las cosas que me encontraré allí. En el caso de Venezia, esto se hace más que necesario, porque nada de lo que hayáis visto antes se asemeja lo más mínimo a esta ciudad. Y no será porque no hay sitios a los que les añaden “La Venecia de…” Pero, cuando lleguéis por primera vez, os daréis cuenta de que nada es como lo que hasta entonces habéis conocido, ni siquiera como lo habéis imaginado mientras preparabais vuestro viaje.

Venecia es una ciudad del noreste italiano, capital de la provincia homónima y de la región del Véneto. En la última glaciación, la subida del nivel del agua, formó una laguna y, durante siglos, los vénetos que habitaban la zona del continente, la aprovecharon para refugiarse en sus islas cada vez que sufrían ataques de los pueblos germanos. Pasada la amenaza, regresaban a sus pueblos en tierra firme, dejando atrás las aguas pantanosas de la desembocadura del río Po. Pero en el siglo V, algunos de esos habitantes del Véneto, no regresaron a sus hogares, de manera que aquella incursión que debía ser provisional, fue evolucionando hasta convertirse en La Serenissima, la ciudad más poderosa y rica de la Edad Media.

Gracias al comercio de sedas y especias de Constantinopla y Alejandría, al de productos exóticos y especias de Oriente y al de esclavos, madera o hierro con el centro de Europa, Venecia se transformó en la mayor ciudad portuaria del mundo y en el centro del comercio mundial, alcanzando los casi 200.000 habitantes. Para que os hagáis una idea de lo que esa población suponía para la ciudad, a finales de enero de 2019, su población es de 52.981 habitantes.

El esplendor de la ciudad es todavía visible en muchos de los Palacios que se conservan y especialmente en las fachadas de éstos que dan al Gran Canal. Un paseo por éste al anochecer, cuando la ciudad se dispone a dormir, es una experiencia imprescindible en vuestra visita a Venecia. Para ello, subiros a un vaporetto de las líneas 1 o 2, salid al exterior, y dejad que el reflejo de la tenue luz en el agua, las fachadas centenarias y los silencios nocturnos de la ciudad os embrujen. Hacedlo y me contáis, seguro que que será una experiencia inolvidable. Pero volvamos a La Serenissima…

El Gran Canal de noche

Su privilegiadasituación geográfica no evitó que fuese conquistada por el Imperio Bizantino enel siglo VI momento en que pasó a estar bajo su protección y su dependenciaadministrativa. Sin embargo, llegó un momento en que las familias ricasvenecianas quisieron ser gobernadas por uno de ellos y de ese modo eligieron alprimer Dux (Dogo en veneciano), que poco a poco se fue independizando delImperio Bizantino y adquiriendo un poder casi absoluto.

Los habitantes de lasislas de la laguna se concentraron en torno a Rivo Alto (Rialto), siendo éstala primera denominación de la ciudad, y se instaló allí la residencia del Dux.En el siglo X, la ciudad adoptó su nombre actual, Venezia y el título de LaSerenissima y se construyó el Palacio del Dogo en su lugar actual,extendiéndose desde la zona de la Plaza de San Marcos hasta Rialto.

Se cuenta que en el año 829, el cuerpo de San Marcos fue robado en Alejandría por dos mercaderes que lo sacaron entre un cargamento de carne de cerdo, de manera que los guardias musulmanes, no estuvieran muy tentados de comprobarlo. Al llegar a Venecia, se convirtió en el patrón de la ciudad y el león alado en su símbolo, una imagen que veréis a menudo en Venecia. Se levantó la primera iglesia de San Marcos para albergar el cuerpo en el lugar que ahora ocupa la actual Basílica. La historia del robo y traslado del cuerpo del evangelista, se cuenta en los mosaicos de la fachada de la Basílica de San Marcos.

El Dux, era un cargo vitalicio, al principio hereditario pero que terminó siendo electivo. Inicialmente concentraba todo el poder, lo que provocó grandes luchas entre las familias aristocráticas hasta el punto  de que en una rebelión se incendió la ciudad destruyéndose el Palacio del Dux y la primitiva Iglesia de San Marcos. Aquello sirvió para que paulatinamente fuese disminuyendo la autoridad del Dux, de manera que se elaboró todo un entramado de instituciones y figuras estatales que convirtieron al gobierno de la República Veneciana en algo único en la época: para evitar que un solo hombre detentase todo el poder, se constituyó la Signoria en la que además del Dux, el máximo representante de la República y paradójicamente el menos poderoso, se incluían el Consejo Menor y la Quarantia. Otros órganos de la organización administrativa y judicial de gran importancia y poder, fueron el Gran Consejo, el Senado y el Consejo de los diez. En total, unas 200 familias gobernaban Venecia, casi nada, ¿eh?

Cuando Venecia conquistóConstantinopla en el siglo XIII, comenzó su esplendor marítimo, naval,comercial y económico. Había nacido La Serenissima que, durante varios siglos,fue la gran potencia del Adriático. Con el inicio de las expediciones a lasIndias desde Occidente y el avance de los turcos desde Oriente, comenzó ladecadencia veneciana, que se veía siempre en el centro de los enfrentamientosde las potencias europeas, ávidas de terminar con su poder comercial. Lallegada de Napoleón en 1797 terminó con el último Dogo, Ludovico Manin y enmayo se declaró el fin de la República que pasó a estar bajo dominaciónfrancesa y austríaca alternativamente hasta su anexión a Italia en 1861.

Su intensa y extensa historia,sus pobladores, los pueblos bajo cuya influencia o dominación Venecia sedesarrolló, favorecieron la creación de un patrimonio cultural y artísticoenorme, que aún hoy podemos disfrutar. Porque como os contaba en la primeraentrada de este blog, el paso de los siglos ha cambiado pocas cosas en Venezia,que ha sabido mantener intacto el sentimiento de poder, independencia yexclusividad que la hizo ser la mayor ciudad del mundo conocido.

Cuando hablamos hoy de Venecia, nos referimos a su centro histórico, Patrimonio de la Humanidad, un conjunto de 119 islas y 420 puentes que las unen, formando un archipiélago al norte del Adriático, unido a tierra firme por el Puente de la libertad. En ese conglomerado de islas, puentes y canales, se guardan grandes tesoros que en próximas entradas os ayudaré a descubrir: palacios, iglesias, pinturas, esculturas, museos y comercios…bienvenidos a La Serenissima.

El esplendor de Venezia

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