Cómo llegar a Venecia

Venecia es una ciudad de clima mediterráneo, lo que significa que la mejor época para visitarla es en primavera y en otoño, las estaciones más suaves y en las que podréis observar el ritmo de la ciudad a pesar de la cantidad de turistas que la visitan.

En verano, la humedad y el calor pueden resultar asfixiantes, y os aconsejo que lo evitéis. Pero si no podéis hacerlo en otro momento, no os preocupéis. Venecia es preciosa en cualquier época. Para disfrutarla, salid de las rutas y de las zonas más turísticas donde la gente nos os obligue a seguir sus pasos, perderos por sus calles, campi y corti y disfrutad del paseo y de miles de detalles que suelen pasar desapercibidos. Eso os dará un poco de aire y además os ayudará a conocerla mejor.

Yo suelo ir en invierno y este verano (2022), la he visitado en agosto, en nuestro road trip por el Véneto. En mi ciudad, a finales de enero es festivo local y eso conlleva poder visitar cualquier sitio, también Venecia, en temporada baja; con el plus añadido de que al no ser festivo nacional los vuelos resultan muy económicos. Así que, salvo que caiga en Carnaval, cuando la ciudad cambia por completo (aunque merece también la pena, los que me seguís sabéis cómo lo disfruté este año), para mí el invierno es una ocasión inmejorable para visitarla y disfrutarla.

En invierno apenas hay turistas, así que es fácil recorrer sus estrechas calles en soledad, donde los pasos sobre las losas centenarias retumban de fachada a fachada. Hay menos horas de luz, hace frío, a menudo niebla y el fenómeno del acqua alta os puede sorprender fácilmente, pero nada de ello importa porque, para compensarlo, la ciudad se muestra adormecida y podréis encontrar estampas ideales… ¿os imagináis algo más bello que Venecia nevada, por ejemplo?

Venecia es una ciudad muy turística, de hecho es una ciudad que vive del turismo. Las fuentes oficiales dicen que más de 40 millones de personas la visitan al año (parece ya seguro que desde el próximo enero, incluso se comenzará a cobrar una tasa a aquellos que no pernocten en la ciudad). Como consecuencia, es fácil llegar hasta ella pues está muy bien comunicada por tierra, mar y aire. Seguramente habréis oído que en Venecia “no hay coches”. Es así. Salvo en la isla de Lido, el transporte público en la ciudad se hace a través de los vaporetti, una especie de autobuses acuáticos que circulan por el Gran Canal, además de conectar el centro histórico con las islas de la laguna. Por ello, los autobuses os dejarán en Piazzale Roma y los vehículos particulares deberéis dejarlos en los aparcamientos habilitados junto a él. A partir de ahí, vuestras piernas serán el mejor medio de transporte y, cuando estéis cansados, siempre podréis tomar un vaporetto y dejaros llevar.

¿Cómo podéis llegar hasta el centro histórico de Venecia? Os lo cuento en las líneas siguientes

La terminal de autobuses de Piazzale Roma

EN AVION

En avión llegaréis hasta el aeropuerto de Marco Polo, o al cercano de Treviso. Para llegar a Venecia desde España podéis coger un vuelo desde casi cualquier aeropuerto español. Hay vuelos diarios desde Madrid y Barcelona y vuelos habituales desde otras muchas ciudades. Lo mismo desde el resto de Europa. Tan solo necesitaréis vuestro documento de identidad o el pasaporte. Por precaución, no está de más para los ciudadanos de la Unión Europea, llevarse también la tarjeta sanitaria europea (y sé de lo que hablo!). Las aerolíneas, incluidas las de bajo coste, vuelan a Marco Polo (en Tessera, un barrio de Venecia cercano a Mestre a tan solo 8 kilómetros) o al aeropuerto Antonio Canova (en Treviso, a 40 kilómetros).

Una vez en el aeropuerto, deberéis elegir la forma de llegar hasta el centro histórico de la ciudad. No olvidéis revisar horarios e importes del medio elegido, pues los precios varían bastante y los horarios dependen de las temporadas. En las páginas web de cada compañía podéis informaros en tiempo real e incluso comprar los billetes, a veces con algún descuento.

Desde el aeropuerto de Treviso

El aeropuerto de Antonio Canova en Treviso, conecta con la terminal de autobuses de Piazzale Roma a través de autobuses de varias compañías. En una hora más o menos estaréis en Venecia.

ATVO es la empresa más utilizada. El billete sencillo cuesta 12€ y el de ida y vuelta 22€. Se compran en el mismo aeropuerto antes de subir al autobús o en su página web. Le cuesta unos 70 minutos llegar a Piazzale Roma.

BARZI es otra de las compañías que conectan con Venecia. Hace el recorrido por la autopista, por lo que el tiempo del trayecto es menor, unos 40 minutos. Conecta el aeropuerto con Tronchetto, desde donde podéis tomar el People Mover a Piazzale Roma o un vaporetto a vuestro destino. El billete sencillo cuesta 10€ y el de ida y vuelta 18€. Esta es la página de la compañía.

También podéis utilizar un transfer, que es una opción más cara pero también más cómoda y rápida. Sale rentable si sois varios viajeros. Un chófer os recogerá en el aeropuerto y después montaréis en un taxi acuático que os lleve hasta el alojamiento. En internet podéis contratarlo por adelantado y ver las diferentes opciones y precios.

Desde el aeropuerto de Marco Polo

Lo más habitual es llegar al aeropuerto de Marco Polo que, además, tiene más opciones de transporte hasta la ciudad. Conecta con la estación de trenes de Mestre y con la terminal de autobuses de Piazzale Roma. Además, mediante taxi acuático conecta con varios puntos de la ciudad, entre ellos la Plaza de San Marcos.

Si llegáis a Marco Polo, estas son vuestras opciones:

1.- Taxi acuático: algo caro salvo que seáis un grupo. El coste ronda los 130€. Funciona como el servicio de taxi en cualquier otra ciudad, por lo que tiene las ventajas de tener un vehículo para vosotros solos, poder ir en la cubierta y charlar con el chófer. Además os llevará hasta donde queráis ir, por lo que no tendréis que cargar con el equipaje por el laberinto veneciano. La opción de taxi terrestre también es posible, un poco más barata pero os dejará en Piazzale Roma, no os podrá llevar, lógicamente, hasta vuestro alojamiento.

2.- Alilaguna: los Alilaguna son unos autobuses acuáticos que tienen dos líneas que conectan el aeropuerto con las islas de la laguna y la propia Venecia. El billete de un solo viaje cuesta 15€ y si compráis ida y vuelta os costará 27€. Para tomar un Alilaguna, antes de salir de la terminal de llegadas, subid a la primera planta y seguid las indicaciones de color azul que os llevarán hasta el embarcadero de transporte acuático, donde hay un montón de taxis y embarcaciones privadas de alquiler y de los alojamientos de Venecia. Las líneas que conectan con el centro histórico son la azul y la naranja.

La línea naranja entra por el canal de Cannaregio y llega a Rialto unos 50 minutos después, tras varias paradas. La línea azul, va por el Gran Canal desde Fondamenta Nove hasta la Plaza de San Marcos en unos 40 minutos. En función de la ubicación de vuestro alojamiento, podéis tomar una línea u otra. No os preocupéis, está todo bien indicado allí y en cualquier caso siempre hay personal dispuesto a ayudaros.

Con Alilaguna, entraréis en Venecia por el agua y tendréis una toma de contacto con la laguna. A mí no me merece la pena, salvo que vayáis de pie en el exterior, os acomodarán en la cabina del barco, abajo y no se disfruta igual del espectáculo. Pero reconozco que es cómodo y según dónde vayáis, rápido, además de daros la oportunidad de tener, como os digo, un primer contacto con la ciudad y las islas.

3.- Autobús: otra opción es tomar el autobús de ACTV, la compañía municipal que gestiona el transporte público en Venecia (autobuses y vaporetti). La línea 5, es un autobús de línea regular que va haciendo paradas. Deberéis llevar con vosotros el equipaje porque no dispone de maleteros, por lo que si éste es muy voluminoso o extenso pueden poneros problemas para subir, ya que existen limitaciones. Le cuesta unos 45 minutos llegar a Piazzale Roma. Los abonos de transporte público para Venecia incluyen este autobús, por lo que podéis comprarlo en el mismo aeropuerto y utilizarlo ya para subir al autobús.

4.- Tren: desde el aeropuerto también podéis coger el autobús que os deja en la cercana estación de Mestre (línea 15, precio 1,50€) y una vez allí, tomar un tren a la estación de ferrocarril de Santa Lucía, en Venecia por unos 2,00€. El tren atraviesa el Puente de la Libertad y es una bonita forma de llegar a la ciudad. Al salir de la estación al Gran Canal, os encontréis de frente la preciosa cúpula revestida de cobre de la Chiesa di San Simeon Piccolo. Es una visión impactante y si a eso le sumáis que ya habréis dejado atrás todos los vehículos, os daréis de bruces con la Venecia acuática. Esta opción es la más económica, pero la verdad es que se pierde algo de tiempo entre llegar a la estación de Mestre, esperar el tren y luego llegar a Venecia.

Por el contrario, el tren es una fantástica opción si estáis alojados en Mestre o si llegáis a Venecia desde cualquier otra localidad italiana, porque Italia tiene una fabulosa red de ferrocarril con muchos trenes de alta velocidad que conectan las principales capitales. Además, hay trenes a diario desde ciudades cercanas como Padua, Verona o la citada Mestre.

EN COCHE

Llegar a Venecia en coche, es la peor opción con diferencia, pero si es inevitable, sabed que deberéis dejarlo en cualquiera de los aparcamientos de Piazzale Roma o Tronchetto que son bastante caros. Si lo dejáis en Tronchetto, el tren automático People Mover os llevará, en 5 minutos, a Piazzale Roma. Los precios de los estacionamientos oscilan de los 30 a los 40 euros diarios y en temporada alta puede resultar difícil encontrar hueco. Claro que siempre podéis dejar el coche antes de cruzar el Puente de la Libertad donde hay aparcamientos más económicos y tomar allí el autobús o el tranvía hasta Piazzale Roma. Este viaje, al ir con la furgo, no nos quedó más remedio que buscar un alojamiento en Mestre para los días que queríamos hotel. Debía tener parking, claro. Dejábamos la furgo allí y nos desplazábamos en tranvía. El tranvía es rápido pero se pierde un tiempo precioso en entrar y salir de Venecia. Es por ello que siempre os aconsejo alojaros dentro de Venecia.

EN BARCO

Para mi pesar, hay montones de cruceros con principio o final en Venecia. Los enormes barcos de los cruceros son muy invasivos con el medio ambiente de la Laguna y espero que en algún momento los responsables prohíban esta incursión, por muy bonita que pueda resultar. El barco os dejará en la terminal de cruceros al final de las Zattere y desde allí podéis tomar un vaporetto hacia el centro histórico o caminar dando un paseo por la preciosa Fondamenta frente a la isla de la Giudecca. Por principios: no lo recomiendo en absoluto.

Como digo en el encabezado, este blog está en continua evolución y actualización, por lo que el párrafo anterior, afortunadamente, ya no tiene sentido. Los cruceros ya no entran en Venecia, por lo que ya no es posible llegar en ellos hasta el centro histórico.

Y ¿cuál de todas las opciones os conviene más? ¿Cuál es la mejor? Pues, como todo, es para gustos y momentos. Dependerá de cuántos seáis, de dónde os alojéis o incluso a qué hora lo hagáis y el tiempo que vayáis a pasar en la ciudad. Mi cuñado dice que a Venecia se debe entrar por agua y puede que no le falte razón, es romántico y acertado, y además os pondrá en contacto rápidamente con ella. A mi amiga Elena le gusta también tomar el Alilaguna, de hecho el año pasado fuimos con ella y su marido y eso hicimos.

Yo he probado todas las opciones y sin duda me quedo con la terrestre. Pero es una opinión muy subjetiva y muy personal. No pretendo convencer a nadie de nada. Ya os comentaba que el tren es una buena manera de encontrarse de frente con el esplendor de Venecia pero, para mí, es muy emocionante atravesar el Puente de la Libertad, dejando lentamente atrás tierra firme, con la laguna a ambos lados del puente como un pequeño avance de lo que me espera después de él… me gusta el hervidero de vehículos en Piazzale Roma y saber que durante varios días no volveré a verlos. Y me encanta saborear el momento, bajar las escaleras hacia el Gran Canal, subirme en la línea 1 del vaporetto y comenzar el trayecto en dirección a mi alojamiento… es como entrar en otro mundo, siempre, una y otra vez, siempre, me impresiona. Me siento delante, en el exterior, y disfruto: de los palacios con sus fachadas suntuosas o semi abandonadas que llevan siglos allí dejándose caer hacia el agua; del curioso tráfico acuático en el que confluyen góndolas, taxis y todo tipo de barcas de diferentes tamaños; del olor, ese olor tan característico de Venecia a salitre y humedad. Disfruto de todo ello.

Sinceramente creo que es la manera más bonita de entrar en la ciudad, porque ésta se os irá mostrando lentamente, y os irá calando piano piano, iréis cayendo en ese embrujo mágico y nostálgico que entra por los poros y se queda ahí para siempre.

En ese trayecto, me gusta observar a los pasajeros que me rodean y envidio sanamente a los que llegan a Venecia por primera vez, porque tienen la suerte de vivir la sorpresa del descubrimiento, de lo inesperado. Luego me arrebullo en mi asiento y me dejo embargar por esa melancólica felicidad que no se disipará hasta que me vaya. Porque, como no me canso de decir, en Venecia nada ha cambiado desde hace siglos y ahí reside su belleza. Y, tal y como Antonio me susurró al oído en una ocasión, en Venecia… me siento en casa.

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