La primera mujer Doctorada: Elena Cornaro.

En un día como el de hoy, plagado de reivindicaciones, me gustaría presentaros a Elena Lucrezia Cornaro Piscopia, que nació en Venecia en 1646, en el seno de la familia Loredan.

Los Loredan fueron muy influyentes en la época y construyeron varios Palacios en la ciudad y los alrededores. Cuando os hablé de Campo Santa Margherita, os mencioné el Palacio Corner Foscolo, una de las posesiones familiares donde Lucrezia vivió algún tiempo y cuya fachada me fascina. 

Elena tuvo que enfrentarse desde su nacimiento a los prejuicios de una sociedad masculina, clasista y patriarcal y es una mujer más, de tantas, a las que la Historia no les ha proporcionado el lugar que les corresponde. Tiene el honor y el mérito de ser la “prima donna laureata nel mondo” es decir, la primera mujer en conseguir un Doctorado en una Universidad.

Nació en el Palacio Loredan, situado junto al Puente de Rialto. Su padre, Giovanni Battista Cornaro-Piscopia, fue Procurador y Tesorero de la República Veneciana y su alta posición le permitió vivir en la mismísima Plaza de San Marcos. Su madre, Zanetta Boni, era una campesina pobre con quien Giovanni tuvo varios hijos. Sin embargo, en el momento del nacimiento de Elena, sus padres no estaban legalmente casados. Cuando finalmente Giovanni y Zanetta se casaron, su situación de hija ilegítima no cambió: la ley veneciana excluía de cualquier privilegio noble a los hijos nacidos fuera del matrimonio aunque su padre la reconociera.  

A pesar de ello, por ser hija de quién era, disfrutó de muchos privilegios y también tuvo muchos pretendientes, a los que rechazó pues desde bien temprano fue consciente de que su talento sería olvidado en cuanto tuviera edad de casarse. Por ello, con tan solo 14 años, decidió hacer en secreto votos de castidad para alejarse de los roles tradicionales de la mujer e incluso más adelante, sin llegar a convertirse en monja por la “negativa paterna”, tomó los hábitos benedictinos. 

La posición social de los Cornaro le proporcionó la posibilidad de estudiar y con 7 años ya hablaba a la perfección latín y griego. Ahí es nada. También aprendió hebreo, español, francés y árabe, lo que le valió el título de “Oraculum Septilingue”. Y dominó las materias de matemáticas, astronomía, gramática, música, teología y filosofía, llegando a ser una virtuosa compositora.

Con estos méritos, no tardó en correrse la voz de su talento y su fama se extendió rápidamente. Se convirtió en todo un acontecimiento, una mujer sabia, que lo manifestaba sin pudor ni oposición familiar, era algo curioso y exótico en la arcaica sociedad del XVII, así que le invitaban a reuniones y sociedades de eruditos para escucharle hablar. Fue admitida en la Universidad de Padua y sus admiradores, entre los que se encontraban algunos de sus propios compañeros teólogos, propusieron a la Universidad que se le otorgara el título de Doctora en Teología, pero el Obispo de la ciudad se negó… alegando que era mujer. 

Para “compensarle”, le ofrecieron la posibilidad de Doctorarse en Filosofía, Doctorado que consiguió con honores después de un curso brillante y un discurso magistral de una hora de duración en latín clásico. Su examen, que debía realizarse en la Universidad, levantó tanta expectación que fue necesario buscar un lugar con más aforo.

Y fue así como en una ceremonia en la Catedral de Padua, ante las autoridades universitarias, estudiantes, senadores venecianos y diversos invitados de otras universidades, el 25 de junio de 1678 dejó a todos boquiabiertos y pasó a su notable y merecidísimo lugar en la Historia. El Tribunal evaluador, que debía deliberar y votar en privado, no dudó en emitir su veredicto públicamente, tremendamente impactados por la inteligencia y la erudición de Elena. La escena de su Graduación, fue inmortalizada en la Ventana Cornaro, una vidriera ubicada en la Biblioteca del Vassar College, una prestigiosa Universidad privada creada inicialmente para poner en valor el talento femenino.

Elena dedicó los siguientes años de su vida al estudio, a la impartición de clases de matemáticas en la Universidad de Padua y a obras de caridad. Falleció en Padua en 1684 de tuberculosis y a su muerte se le hicieron servicios funerarios en varias ciudades. Pero no fue hasta 1895, que una abadesa benedictina, decidió ir más allá: abrió su tumba, colocó sus restos en un ataúd y la señaló con una placa conmemorativa. Tal y como era su deseo, está enterrada en el Monasterio de San Giustina de Padua. 

Poco queda de sus escritos y trabajos, pero sí hay documentos de su influencia en la época a pesar de que murió muy joven. Desgraciadamente, el camino que parecía abrirse con Elena para las mujeres, fue olvidado durante siglos: 300 años tardó la Universidad de Padua en otorgar un Doctorado a otra mujer. 

Actualmente, en Rialto, en el lugar donde nació junto al Ayuntamiento, una placa que suele pasar desapercibida conmemora sus logros. Grabada con la fecha de su Doctorado, reza literalmente “Elena Lucrezia Cornaro Piscopia, nacida en el lugar de la placa en 1646, “prima donna laureata nel mondo”. 

En este último viaje a Venecia, fui tras los pasos de Elena Lucrezia en busca de la placa, había leído sobre ella y quería localizar el lugar donde la primera mujer Doctorada tenía su homenaje en la ciudad. Me costó localizarla más de lo que habría querido y creo que se merece algo más que una losa por encima de las cabezas en un lateral del Palacio. Pero era mujer. Y me gustaría pensar que tras su reconicimeinto por sus contemporáneos hay más que curiosidad por la existencia de un talento femenino. No en vano, su padre, que tanto le alentó en sus estudios, utilizó su poder y su influencia para impedir que otras mujeres después de Elena siguieran sus pasos, para evitar que eclipsaran a su hija.

Por eso hoy, que quería aportar mi granito de arena homenajeando a una gran mujer, no se me ocurrió nadie mejor que la Doctora Cornaro-Piscopia.  

Qué hacer en Venecia

Habitualmente entre mis amigos y conocidos, cuando alguien va a viajar a Venecia, me suelen preguntan por lugares que ver, por aquello que no deben perderse o por los mejores sitios donde comer. Y además últimamente, he recibido mensajes privados desde el blog, en el que también, seguidores, me han consultado algunas de sus dudas.

La verdad es que, esto de dar consejos, me pone algo nerviosa porque, claro, yo tengo mis favoritos, mis imprescindibles, y me resulta difícil hacer un resumen de ellos porque al ser un punto de vista totalmente subjetivo, puede resultar decepcionante para los demás. Pero reconozco que también me gusta comprobar que mis favoritos se convierten en favoritos de otros visitantes, y que la ciudad os acaba gustando tanto como a mí.

En cualquier caso, y con la esperanza de que os ayude en lo posible, he pensado en compartir con vosotros ese pequeño resumen que, insisto, es una opinión totalmente personal, por lo que seguro que ni es la mejor, ni estará todo lo que allí luego veáis, ni por supuesto lo más importante o imprescindible y además, como suele decirse: son todas las que están…pero no están todas las que son. Es una aproximación a la ciudad de forma genérica, que podéis aplicar vayáis los días que vayáis. Para itinerarios o paseos más concretos aquí o aquí tenéis algunas opciones para visitar la ciudad en un día y os seguiré dando ideas en adelante.

Bien, como ya sabréis, Venecia se divide en seis barrios llamados Sestiere (a un lado del Gran Canal, San Marco, Castello y Canareggio y al otro lado, Santa Croce, San Polo y Dorsoduro) y además hay otras muchas islas cuya visita, si tenéis tiempo, merece la pena: San Giorgio Maggiore, Giudecca, Murano, Torcello y mi favorita, Burano. 

De entrada puede parecer difícil moverse porque la ciudad es un maravilloso laberinto de calles, canales y puentes, pero no debéis preocuparos por ello, pues es un lujo perderse por ellos y deambular sin prisa, disfrutando de todo aquello que vuestra vista pueda alcanzar. Aprovechadlo porque así es como Venecia se muestra de verdad!

Para llegar a la ciudad tenéis varias opciones. En esta entrada os hablé sobre ello y os conté también que a mí me gusta entrar desde Piazzale Roma y recorrer el Gran Canal en el vaporetto, dejándome envolver en ese halo de misterio y decadencia que transmite la ciudad desde el agua. Así que desde Piazzale Roma o desde la estación de Santa Lucía si llegáis en tren, podéis coger el vaporetto 1 (o la línea número 2, que hace menos paradas, aunque tendréis que averiguar si os deja cerca de vuestro alojamiento) y una vez en el bus acuático, solamente disfrutad.

El paseo en vaporetto hasta San Marcos es una de las mejores cosas que hacer en Venecia, si no la mejor. Tendréis que hacerlo sí o sí, y si no es en el momento de la llegada porque vuestro alojamiento o vuestro destino se encuentra antes, buscad el momento durante vuestra estancia. Y es imprescindible repetirlo de noche, al menos hasta el Ghetto o de vuelta de él. Recorrer el Gran Canal por la noche es una experiencia inolvidable. 

Lo ideal es coger sitio en el exterior, en la parte de delante. Tendréis que ser rápidos porque hay pocos sitios y están muy cotizados y, según la época, lidiar con la humedad, el frío, el calor o los mosquitos…pero merece la pena. Validad el billete SIEMPRE antes de entrar en el embarcadero o tendréis problemas si sube el controlador. No es suficiente con haberlo validado la primera vez que hacéis uso de él si es un bono de varios días, sino que debéis hacerlo cada vez que cojáis un vaporetto.

Y, ¿qué visitar? Pues indudablemente, la Basílica de San Marcos, está en el Top Ten. Es una preciosidad bizantina que se convierte en el primer imprescindible. La mejor hora para visitarla es sobre las 11, intentad llegar sobre esa hora, veis la nave de abajo y después subís al museo (en el que se encuentran los caballos de bronce originales) y salís a la terraza sobre la Piazza. En esta terraza exterior hay réplicas de los caballos traídos de Constantinopla y una vista preciosa de la Piazza y la Piazzetta desde arriba. A las 11:30 y hasta las 12:30, iluminan la Basílica (excepto los domingos). Por eso es importante que lleguéis antes. Os sorprenderá más si no la encontráis iluminada de entrada. Los techos y paredes están forrados de millones de teselas. No os cuento más…

Junto a la Basílica, encontraréis el Palacio Ducal, otra maravilla histórica que no os dejará indiferentes. La verdad es que dependiendo de los días que vayáis a pasar en la ciudad, puede que no no os merezca la pena entrar y “perder” varias horas en la visita. Es una decisión que tendréis que tomar personalmente, aunque os diré, para ayudaros a decidir, que el lienzo de Tintoretto y la visita de los itinerarios secretos, os compensará si entráis…podréis caminar por dentro del Puente de los Suspiros y admirar el lienzo más grande del mundo.

En la Piazza, está el Campanile de San Marcos. Os recomendaría que elijáis entre él y el de San Giorgio, en una pequeña isla enfrente de San Marcos. En mi opinión, las vistas son más bonitas desde San Giorgio y tiene la ventaja de que según la époc a en la que viajéis, está menos concurrido. Pero desde el campanile de San Marcos, tendréis unas maravillosas vistas de la Piazza y de los tejados de la ciudad. Si os decidís por San Giorgio, cuando bajéis del vaporetto, entrad en la iglesia y dirigiros al fondo a la izquierda, hacia el ascensor. Podréis visitar la iglesia al bajar y así es más fácil evitarse esperas a pie del ascensor.

Si habéis ido a San Giorgio, de vuelta, cruzad a dar un paseo por los Zattere y haced una parada en la terraza flotante de Nico’s a tomar un café o un helado. Estaréis ya en el sestiere de Dorsoduro, que entre mis tips preferidos tiene unas vistas preciosas de la laguna desde la Aduana además de la Iglesia de “la Salute” cuya silueta al atardecer, dicho sea de paso, es preciosa desde la Piazzeta. La entrada es gratuita y se ve rápido, y aunque me parece más impresionante desde fuera, en el interior guarda obras de Tiziano y una planta octogonal que permite admirar la cúpula central… y me encanta el suelo!!

En Venecia hay montones de museos y si vais poquitos días, tendréis que seleccionar alguno porque es imposible verlos todos. Si os gusta la pintura, os recomiendo sí o sí visitar la Escuela de San Rocco: una clase magistral de la pintura de Tintoretto. Yo no me lo perdería, por delante incluso de las Galerías de la Academia o el Palacio Ducal pues la visita es más corta y la eleccion merecerá la pena. No en vano, le llaman la Capilla Sixtina veneciana.

Castello, es un sestiere que nos encanta por varios motivos, y uno de ellos es que en la zona entre Vía Garibaldi y la Isola di San Pietro, os parecerá estar en una Venecia diferente. Tenéis que llegar hasta el “ospedale” (el hospital que tiene una fachada preciosa) en Campo San Giovanni e Paolo”, y junto a él, la Basílica en la que se enterraron muchos dux, lasí como otros personajes: artistas, militares o políticos. San Giovanni e Paolo, sobria y enorme, contiene obras de Bellini, Lombardo o Veronés entre otros. En este Campo, se encuentra Rosa Salva una de nuestras cafeterías imprescindibles, en la que donde está muy rico, cómo no, el café y además tienen unos de los mejores brioches de la ciudad…probadlos!. De camino os encontraréis con Campo Santa Maria Formosa, una plaza con mucho ambiente por las mañanas cuya Iglesia homónima entra en el Chorus Pass y un poquito más adelante mi librería favorita “Acqua Alta”. Buscad fotos en google…y no querréis perdérosla. Llegar hasta aquí es nuestro recorrido habitual para ir a coger el barco que os llevará a las islas, en Fondamenta Nuove.

¿Y dónde podéis tapear, comer o cenar? Pues cómo supondréis, la oferta es tan amplia y variada que utilizando un poquito el sentido común y saliendo de las zonas turísticas, la experiencia puede ser de lo más gratificante.

Podéis comer en la zona de Rialto después de haber pasado un rato curioseando entre sus concurridos puestos: está bien Alla Madonna, en un callejón que da al Gran Canal. En toda esta zona de Rialto hay varios sitios cuya calidad precio es muy buena, por ejemplo A le Poste Vecie. También en Campo San Giovanni Crisostomo, al otro lado de Rialto, el Barababao tiene platos de pasta deliciosos. O en la Taberna de San Trovaso, junto al Squero (taller de góndolas), se come genial. Aquí os hablé de algunas opciones y tengo pendiente otro post sobre mis favoritos por sestieri.

Para cenar, nos gusta ir de ronda y tapear por las diversas opciones que encontraréis. Por ejemplo, en la zona de Rialto, aunque el tapeo veneciano no se parece en nada al español, nos encantan Do Mori, Antico Dolo, Al Diavolo y Ai Gemei . Una ruta tras los ricos cichetti venecianos y sus fabulosos vinos, es una manera fantástica de terminar el día. Y también nos gusta mucho la zona de Fondamenta della Misericordia, detrás del Ghetto, con un ambiente fantástico y que solemos recorrer para terminar en Cà D’Oro Alla Vedova, junto a Strada Nuova.

Además, no dejéis de ir hasta Campo Santa Margarita, y comer pizza al taglio en “al volo”, un pequeño local en este campo, en el barrio de Dorsoduro. Esta plaza es bonita de día pero también de noche y hay varios locales donde tomar una copa. Al Volo es un pequeño local, sin mesas, cuyo encanto radica, además de en sus riquísimas pizzas, en tomar la pizza en el bar exterior, en uno de los bancos del Campo. Si os encontráis con la Pizzeria Al Angelo cuando estéis paseando, también es una gran opción del mismo tipo, está cerca de San Stefano, al otro lado del Gran Canal. 

En Tonolo, nuestra pastelería favorita tenéis que tomar unos pastelitos con capuchino. Lo del café en Venecia e Italia en general, juega en otra liga, ya me lo contaréis. Por cierto que el capuchino solamente se toma por las mañanas. Por la tarde, café expresso o macchiato (cortado). 

La bebida que veréis en manos de muchísima gente se llama spritz y lleva a partes iguales soda, prosseco y un bitter, principalmente Aperol. Está muy rico y aunque últimamente se ha extendido a toda Italia y al resto de Europa, su origen es veneciano de cuando la ocupación austríaca. Os encontraréis con variedades de bitter para hacerlo, no solamente Aperol, e incluso diversos spritz como el refrescante Hugo.

El prosecco es el vino espumoso veneciano, más suave que el cava y muy rico pero además, el véneto tiene vinos riquísimos, probad de ellos en los bacari, os resultará difícil elegir.

En este post os hablé de los platos típicos venecianos. Echadle un vistazo y haceros vuestra propia lista, las posibilidades son inmensas.

Algunas cosas que no me perdería y que no me canso de repetir: tomar muchos capucchini, muchos brioches y beber Prosecco. Comer pizza, cichetti, tramezzini y envoltini, pasta al nero di seppia, bacalà mantecato, sarde in saor, risotto y pescados de la laguna. Ver el amanecer y el atardecer, si es posible desde Burano, donde la luz es fabulosa. Y pasear…todo el rato, mirando al cielo y al suelo! 

Que disfrutéis de mi Venezia!

El sestiere de Castello

Castello es uno de los 6 sestieri de Venecia. Llamado así por la fortaleza del siglo VIII que se alzaba donde ahora está la isla de San Pietro, es el sestiere más grande de la ciudad. Castello sería la cola del pez que es Venecia, el primer barrio en el que los vénetos se asentaron cuando, huyendo de las invasiones germanas, comenzaron a habitar estos asentamientos y, también, el sestiere que más se ha modernizado con su expansión urbanística hacia Santa Elena. Aquí se instalaron las órdenes mendicantes de los dominicos y franciscanos que contribuyeron de gran manera en la construcción de edificios de gran calidad artística.

Algunas de sus calles y edificios de interés son de los más visitados de Venecia, pero además, alejado de las masas de turistas, en un paseo por Castello, podréis descubrir un barrio tranquilo y sereno, donde la vida se vive con otro ritmo.

Castello

Adentraros en Castello os llevará hasta el Campo San Giovanni e Paolo, llamado durante siglos el Campo de las Maravillas, donde disfrutaréis, entre otras atracciones turísticas, de la Iglesia del mismo nombre o de la preciosa fachada del Ospedale Civile.

También en Castello, el Arsenal, el gran astillero donde se construía la enorme flota veneciana, os transportará a los tiempos en que la Serenissima era la reina del Adriático.

Entrada al Arsenal

O quizá os apetezca sentaros a tomar un Spritz en la preciosa plaza de Santa Maria Formosa, tras una visita al curioso y poco conocido Museo Querini Stampalia.

Pero además, en Castello, os encontrareis con los venecianos que por las mañanas, llenan tiendas, mercados y bacari, durante el atardecer se sientan en las terrazas con un vino a comentar la jornada, o por la noche abandonan las calles dejando a la ciudad sumida en la tranquilidad y la penumbra.

Os recomiendo que deis un paseo desde la Piazza San Marcos por la Riva degli Schiavoni hasta Vía Garibaldi, cuya entrada desde el Gran Canal tiene forma de quilla de barco. Nos encanta esta calle, creada cuando Napoleón ordenó enterrar el río de Santa Anna. En ella es imprescindible sentarse a tomar un café, un ombra o un spritz, según el momento del día, y observar la vida veneciana a vuestro alrededor.

Via Garibaldi

Podéis adentraros en los Giardini, una de las escasas zonas verdes de la ciudad, que acoge bianualmente la Biennale de Venezia, un acontecimiento artístico y cultural que transforma este barrio tranquilo. Allí, podéis hacer una parada en la cafetería del invernadero, situado en una calle sin pavimentar cuya arboleda desemboca en el mastodóntico monumento a Garibaldi.

O quizá llegaros hasta la moderna Santa Elena, nada que ver con el resto del casco histórico de Venecia, y que os mostrará la ciudad más actual.

Desde Vía Garibaldi, un bonito paseo os acercará hasta la isla de San Pietro donde, la Iglesia homónima de fachada palladiana, os recibirá con su majestuoso campanario de piedra de Istria a los pies de una preciosa explanada, donde el tiempo se ha detenido. En su interior se encuentra la Cátedra de San Pedro, y al pie del canal de San Pietro, los restos de los antiguos squeri Quintavalle, dos talleres contiguos que ocupaban toda la Fondamenta de Quintavalle destinados a la reparación de embarcaciones de tonelaje medio o grande. En los canales y casas de los alrededores será fácil encontraros con los pescadores que tienden sus redes al sol o preparan sus barcas para un día de trabajo en el mar.

Puente de Quintavalle

De vuelta, podréis asomaros a la librería Acqua Alta y rebuscar entre sus montones de libros, revistas y folletos en busca de algún ejemplar que llevaros a casa y deambular por las callejuelas en busca de artesanos escondidos hasta la maraña de calles de la Mercerie que desembocan en Piazza San Marcos.

Y no dejéis en vuestro recorrido de visitar algunas de las osterias, bacari y trattorias de entre la cantidad de propuestas que os encontrareis. Venecia está llena de oportunidades gastronómicas y Castello no se queda rezagada. Aquí podéis tomar un buen café en Rosa Salva, un ombra a media mañana en la Enoteca Mascareta, daros un homenaje para comer en Al Covo, beber un sprtiz al atardecer en Bacaro Risorto y terminar el día con pizza o cualquier otra opción de las que ofrece El Refolo.

Un campo en Castello

Un sestiere, sin duda, lleno de contrastes que os encandilará y os dará otro motivo más para volver a Venecia, porque seguro que algo se os quedará por hacer…

La Basílica de San Marcos

Hace unas semanas os hablaba, en una entrada, de mi preciosa Piazza y os contaba los sentimientos que me embargan cuando estoy en ella. Hoy quiero detenerme en la protagonista indiscutible de la Piazza di San Marco: la imponente Basílica homónima, principal templo católico de la ciudad y un portento de la arquitectura bizantina.

Fachada principal de la Basílica de San Marcos

Basílica, Catedral desde 1807 e Iglesia Patriarcal, todos esos rangos que ostenta actualmente, nos permiten hacernos a la idea de la gran importancia que a lo largo de los siglos ha tenido en la vida de la ciudad; no en vano, su construcción comenzó cuando el cuerpo de San Marcos fue traído desde Alejandría, curiosamente, el 27 de mayo de 828, para después depositarse bajo su altar mayor.

Cuenta la leyenda que,para sacar el cuerpo del Santo de Alejandría, unos comerciantes italianos loocultaron entre su carga de cerdo, de manera que los musulmanes no pudieran sercapaces de detenerles. Al llegar a Venezia lo entregaron al dux, que ordenóerigir una Iglesia para albergar sus restos. Esta historia, se describe en ladecoración de los arcos de la fachada de la Basílica, junto a otrosacontecimientos de la vida de San Marcos.

Detalle de la fachada principal

La actual basílica, de estilo bizantino, se inició hacia 1063 tras el incendio de la anterior y fueconsagrada tan solo diez años después. Desde entonces, ha sido un icono en laciudad y, durante los años de la Serenissima, una ley de la República imponíacomo tributo que los mercaderes que hicieran negocios que llegaran a buenpuerto, debían hacer algún regalo para embellecerla. Este hecho, ha dado comofruto un magnífico templo de estilos, materiales y objetos diversos,convirtiendo a la Basílica en un museo de arte bizantino en el que destacan susmosaicos construidos con millones de doradas teselas.

En la inmensa cantidadde datos que podéis encontrar en internet, guías turísticas y otros medios, osinformarán exhaustivamente de su valor arquitectónico y artístico tantoexterior como interior. No quiero extenderme ya que, si os interesa y queréisleer sobre ella (os lo aconsejo), podéis acceder fácilmente a montón deinformación. Por ello, os daré una pincelada sobre lo principal y algunasugerencia totalmente subjetiva, pues cada viajero y cada turista es diferentey busca cosas distintas cuando viaja.

A la Basílica se debeingresar por la puerta principal, desde la Piazza. El acceso es gratuito y, sinentrar en polémicas, deberéis guardar un poco las formas en cuanto a vuestravestimenta: ni pantalones excesivamente cortos ni hombros al descubierto. No oslo permitirán con mochilas ni bolsos grandes, así que os enviarán a la consignasituada junto a la Piazzeta de los Leones,en la calle Basso. Allí os darán una ficha con la que podréis entrar sin tenerque volver a guardar la fila. Debéis comprobar los horarios porque varían enfunción de la estación del año y también según sea domingo y/o festivo. Yademás algunos días al año está cerrada. Al pie os pongo un enlace donde podéiscomprobar los días de cierre y algún otro dato de interés.

Una vez en el interior, dejaros llevar y observar con detenimiento la belleza que encontraréis ante vuestros ojos. Comprobaréis que las constantes subidas de las mareas han hecho estragos en el pavimento de mármol, que se muestra ostensiblemente levantado a lo largo de toda la planta de la Basílica.

Mosaicos en el interior de la Basílica

Como os digo, el acceso es gratuito pero una vez dentro, sí que deberéis pagar para ver la Pala de Oro. Es un retablo medieval de perlas, piedras preciosas y esmaltes dorados que se encuentra tras el altar mayor. Actualmente el importe es de 2€.

También de pago son elTesoro y el Museo, en la zona superior, a la que se accede por una preciosaescalera de mármol. En el Tesoro veréis varias piezas de oro, plata y vidrio deorígenes diversos pero mayoritariamente originarias del saqueo deConstantinopla y la entrada cuesta 3€.  

Personalmente creo que,lo que más merece la pena, es el Museo, en el que se encuentran los cuatrocaballos de bronce originales y toda una colección de obras de arte. Loscaballos formaban parte de una cuadriga que decoró el Hipódromo deConstantinopla y llegaron a Venecia tras la Cuarta Cruzada. Napoleón, cuandoocupó la ciudad, se los llevó a París, pero tras su derrota, volvieron al lugarque ocupan ahora. Subir al Museo, cuyo precio es de 5€, os dará la oportunidadde disfrutar, de cerca, de los techos de la Basílica. Intentad estar arribaantes de las 11:30. A esa hora, y hasta las 12:30, excepto domingos y festivos,iluminan los techos. El espectáculo os dejará boquiabiertos. No os cuento máspara no estropearos la sorpresa, ya me diréis…

Desde la zona superior,se accede a la Logia dei Cavalli, laterraza abierta sobre la Plaza de San Marcos, en la que hay una réplica de loscaballos de bronce. Las vistas de la Piazza, desde arriba, son preciosas y osquedaréis encandilados viendo a la muchedumbre que inunda la Plaza bajovuestros pies. La de ratos que he pasado ahí, embelesada, apoyada sobre labalaustrada y admirando la Torre del Reloj, las columnatas de la Piazzetta y la fachada del PalacioDucal, dejando pasar los minutos, sin más…

La Piazza desde la Loggia dei Cavalli

El año que nuestro viajecoincidió con el Carnaval, tuvimos la grandísima suerte de coger sitio en laterraza, en el lado del Palacio Ducal, y ver desde ese punto privilegiado Il Volo del Angelo, el acto inauguraldel carnaval veneciano. Era una mañana espléndida, fría pero soleada, entramosa la Basílica una hora antes aproximadamente y nos quedamos a hacer tiempo enla terraza. La experiencia fue irrepetible, veíamos cómo la Plaza se iballenando de gente, mucha de ella con sus disfraces de época y la mayoría conmáscaras recién adquiridas en los puestos callejeros. Fuimos espectadores enprimera fila del inicio del Carnaval. Es sin duda uno de los grandes momentosvividos en Venezia.

A menudo, amigos yconocidos cuando preparan su viaje a Venecia, suelen preguntarme por los sitiosy monumentos que no deben perderse y en función del tiempo que durará suestancia en la ciudad, suelo recomendar o no lugares como el Palacio Ducal,subir al Campanile, entrar en la Accademia o escaparse a Burano.

Pero, por supuesto, laBasílica es imprescindible siempre y merece la pena dedicarle al menos una horaa su visita aunque vuestro viaje a la ciudad dure un par de días. En ella estáacumulada la historia y el esplendor de los mejores siglos de la Serenissima y no podéis marcharos deVenecia sin haberla visitado ni haber fotografiado la Piazza desde el balcón.¡Os prometo que no os decepcionará!  

La Basílica nocturna

Basilica di San Marco
San Marco, 328
30124 Venezia

En esta páginaencontraréis más información sobre la Basílica y también, horarios y días decierre: http://www.basilicasanmarco.it