Hace unas semanas, un seguidor me comentó que le gustaría que hiciese una entrada sobre los distintos jardines que hay en Venecia. Y yo que soy muy bien mandada, pues aquí vengo a darle gusto. Pero como me enrollo que da gusto, me había salido una entrada bastante larga, así que la he dividido en dos: hoy os hablo de los parques y jardines públicos de la ciudad y en una próxima entrada, lo haré de aquellos que son privados pero de fácil acceso.
Bien, que Venecia es una ciudad que vive por y para el agua, ya lo sabéis. Por ello, puede parecer que los parques y jardines no se prodigan por la ciudad, que “Venecia” y “jardines” son dos vocablos incompatibles. Pero nada más lejos de la realidad: quizá no sepáis que algunos Palacios esconden en su interior jardines preciosos, muchos de ellos accesibles con la entrada a los Museos que albergan y otros, sencillamente perdiendo la vergüenza y atreviéndose a “llamar” a la puerta. Y es que, además de las zonas verdes de uso público repartidas por la ciudad, tras los muros de esos palacios centenarios, existen en Venecia unos 500 jardines. Sí, no se me ha ido el dedo al escribirlo, unos 500!

La mayoría de ellos, como os digo, se esconden tras las fachadas de sus elegantes edificios, podrían considerarse “secretos” pero, algunos, podemos disfrutarlos si los localizamos con un poco de empeño. Y en los jardines que son públicos, además de descansar un ratito los maltratados pies en sus estratégicos bancos, podéis hacer uso de baños y fuentes. Pequeños oasis en el paraíso.
Y ¿qué parques encontraréis en Venecia? Pues, por ejemplo, justo al lado de Piazzale Roma, en el sestiere de Santa Croce, se encuentran los Giardini Papadopoli, un rincón verde, muy agradable y tranquilo donde hacer un pequeño descanso a la sombra. Es la primera zona verde que vemos al llegar a Venecia, lugar de esparcimiento para venecianos y también para turistas mientras esperan el autobús para salir de la ciudad. Seguro que veréis a más de una persona tomando un tramezzini mientras llega la hora de partir.

En el sestiere di San Marco se hallan los Giardini Reali, situados junto a la Plaza de San Marcos y a los que se accede desde el Bacino. En esta entrada os hablé de ellos cuando fueron reabiertos al público tras una increíble remodelación que permite el reposo a unos pocos pasos de la Piazza.

En el sestiere de Castello, existen dos de estos lugares. Por un lado, los Giardini della Biennale: accediendo a ellos desde la Riva o desde Via Garibaldi, además de disfrutar de un agradable paseo, podréis tomar un rico café en la cafetería, floristería e invernadero Serra dei Giardini, donde os parecerá estar en una ciudad diferente. La otra zona verde está en el extremo este de la ciudad, dominado por la isla de Sant´Elena, y aquí encontraréis un lugar muy tranquilo, con vistas a la laguna y al Lido, que es una delicia en los días soleados de invierno y un fantástico punto donde disfrutar del atardecer en verano. Es el Pinar de Sant´Elena, en el que se encuentra el Parco delle Rimembranze donde, además, se ha inaugurado recientemente una zona fitness que se une a la ya existente zona de juegos infantil.

En el sestiere di Cannaregio, hay también dos parques: uno, justo detrás de la estación de Santa Lucia, el Parco Savorgnan, un lugar de ambiente relajado, precioso e íntimo con vocación de jardín botánico; el otro, junto a Sant´Alvise, el original y romántico Parco Groggia, bastante desconocido, público y accesible libremente, y que tiene hasta un pequeño teatro del siglo XVI todavía en activo, junto a antiguas ruinas y bellas arcadas en piedra. ¿Cómo resistirse a llegar hasta allí para al menos echar un vistazo a su melancólica distribución?

Como veis, las opciones están repartidas por los diferentes sestieri para que, según donde os encontréis, tengáis la posibilidad de tomaros un descanso. No dejéis de visitarlos, aunque solamente sea para conocer una nueva faceta de una ciudad tan especial como Venecia.
