Los puentes de la Divina Comedia

Entre los más de 400 puentes de Venecia, hay tres en honor a uno de los italianos más universales: Dante.

Se trata de los puentes del Purgatorio, del Infierno y del Paraíso, situados junto a la entrada del Arsenal.

Y ¿por qué aquí? ¿Por qué la Serenissima iba a poner nombre a estos puentes cuando lo habitual era que llevasen el nombre de familias, oficios o algo relacionado con la religión? 

Pues porque Dante estuvo en Venecia. Y, cuando la visitó, fue llevado a ver el interior del Arsenale, donde quedó altamente impresionado por la actividad que allí se desarrollaba. Imaginad lo que tenía que ser para un ciudadano de a pie, entrar en aquellas instalaciones monumentales y ver el ritmo frenético al que trabajaban los arsenalotti. Seguro que ya sabéis que eran capaces de construir una galera en tan solo 1 día!!!

Así que Dante quiso homenajear a los venecianos y su fantástico Arsenal y los mencionó en el canto XXI del Infierno, en la Divina Comedia. En él ilustra el castigo que era reservado a los estafadores: la inmersión en brea ardiente.

Y los venecianos, en agradecimiento, pusieron el nombre de las tres partes en que se divide la Divina Comedia a las casas donde vivían los patrones del Arsenal, junto a los muros de éste, así como a los puentes que las conectaban a la fondamenta.

La Casa del Purgatorio, junto con su puente y el Puente del Infierno, todavía pueden verse en las proximidades. Y al puente principal, frente a la llamada Puerta de Tierra del Arsenale, todavía se le conoce como el Puente del Paraíso.

Y hay más: junto a la puerta, en una cornisa en la pared, hay un busto de bronce del propio Dante sobre una placa de mármol que recuerda el paso del poeta por Venecia. Y otra placa alude a los versos de la obra señalando: “en el Arsenal de los venecianos la brea tenaz hierve en invierno para reponer sus bosques insalubres”.

Así es como el padre del italiano moderno dejó su huella indeleble en la ciudad. Tengo que releer la divina Comedia, lo hice hace ya algunos años y me pareció un poco tocho, que me perdonen los italianos. Quizá ahora la encuentre diferente.