Las Pissotte o cómo evitar bandidos y gamberros

Si habéis estado en Venecia, os habréis fijado en esas extrañas jorobas, de mortero habitualmente aunque también pueden ser de piedra de Istria o de hierro forjado, que hay en la mayoría de los rincones de la ciudad.

Si tenéis la desgracia de no conocer todavía  la ciudad más hermosa del mundo, anotad este detalle para fijaros: os llamará la atención cuando deambuléis por las oscuras y estrechas calles porque aparecen a cada paso en esquinas, rincones y puntos ciegos. Y no, no son asientos precisamente para descansar vuestros maltratados pies…

Se trata de las pissotte también llamadas gobbe antibandito o cantoni anti agguato e pipì y se colocaron en los rincones oscuros de la ciudad por dos motivos y con dos funciones.

Por un lado, evitaban que los malhechores pudieran esconderse para escapar de las autoridades o para asaltar a los ciudadanos durante la noche. Pensad que las calles eran muy oscuras y las esquinas venecianas, en tiempos en que no había iluminación callejera, podían resultar peligrosas y traicioneras al caer el sol. Si caminar por sus estrechas callejuelas os resulta inquietante de noche actualmente, por la poca luz artificial que existe en muchas de ellas, imaginad cuando estas pocas farolas ni siquiera existían. Así que los venecianos, para protegerse de asaltadores, delincuentes y demás personajes con malas pulgadas, inventaron estos elementos a los que también se llama “jorobas anti bandidos”.

Pero además, también se dice que servían para evitar un acto muy poco cívico: orinar (pisciare en italiano) en los rincones de calles y sottoporteghi. La disposición de estas argamasas provocaba salpicaduras sobre la persona que quería hacer pis en ellas. Y de aquí su segundo nombre: pissotte.

Los venecianos les llaman también pisainbraghe y quedan unas 100 repartidas por la ciudad (este detalle lo he leído en algún sitio… no penséis que me he dedicado a contarlas) y lo cierto es que es muy probable que tuviesen ambas funciones, pues yo he visto, con estos ojitos, pissotte en lugares en que no existe un rincón escondido, que son sencillamente esquinas en una corte o una calle abierta.

Como veis, una curiosidad más escondida en las piedras, las calles y la historia de esta maravillosa ciudad. Vosotros ¿os habíais fijado en ellas? ¿Sabíais cuál era su función? Os leo en comentarios!

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