Venecia en un día (II)

Un día en cualquier ciudad no da para mucho, y en Venecia, el tiempo tiene otro sentido, ya que hay mucho que ver y hacer. Pero como no siempre podemos disfrutar de las ciudades como queremos, debemos aprovechar al máximo el tiempo del que disponemos, así que a un día puede sacársele mucho partido si os organizáis bien.

En esta entrada os planteé un primer itinerario por la ciudad en un día. Ya entonces os explicaba lo difícil que me resultaba seleccionar sitios que ver y dejar otros de lado. Hoy quiero mostraros una alternativa a ese primer paseo por Venecia, comenzando también en la Piazza de San Marco, y visitándola como os explicaba en dicho post. Y una vez que hayáis disfrutado de su belleza, podéis elegir la ruta que más os guste.

Campanile de San Giorgio Maggiore

Si queréis subir al Campanile porque os encantan las vistas (y las de Venecia son apabullantes) pero la espera es demasiado larga, una buena opción es tomar el vaporetto y cruzar a la isla de San Giorgio, cuya silueta aparece frente al Bacino de San Marcos en una de las mejores fotos de la ciudad. Allí, podéis subir al Campanile de la Iglesia de San Giorgio Maggiore. Las vistas son también una preciosidad y no suele haber tanta gente como en el de San Marcos. Eso sí, atentos a la hora en que subís porque ¡el tañido de las campanas es ensordecedor!

La Giudecca desde el Zattere

Si habéis cruzado a San Giorgio, en lugar de volver a San Marcos, cruzad a los Zattere, los muelles frente a la Giudecca desde los que se os ofrecen unas vistas espectaculares de esa isla. Un paseo por ellos en un día soleado hacia la Punta de la Dogana (Aduana), es una grata experiencia y podéis aprovechar para, en uno de sus cafés, tomar un exquisito cappuccino. El café en Venecia en particular, y en toda Italia en general es una delicia para el paladar. Los venecianos toman el cappuccino solamente hasta las 12 del mediodía, así que si lo pedís más tarde puede que algún lugareño os mire con mal disimulada condescendencia… pero es que está tannnn rico…

Punta de la Dogana

Desde la Aduana, siguiendo el muelle al pie del Gran Canal, llegaréis a la Iglesia de Santa María de la Salute, construida en agradecimiento a la liberación de la ciudad de una epidemia. Su silueta desde el Bacino al atardecer es de lo más bonito que veréis y en su interior guarda algunas sorpresas. Se ve en poquito tiempo y la entrada en gratuita.

Más adelante, el edificio de la Colección Peggy Guggenheim, os sorprenderá con la cantidad de obras de arte vanguardista que atesora. Esta colección de arte se encuentra en el palacio Venier dei Leoni, adquirido por Peggy Guggenheim en 1948 y que vivió allí hasta su muerte en 1979. De hecho, está enterrada en su jardín.

Venecia se llena de arte en el sestiere de Dorsoduro. El recorrido por este sestiere, si os atrevéis a adentraros en él, os llevará por calles menos transitadas en las que descubrir galerías de artistas y artesanos de diferentes oficios.

Encaminaros después hacia las Galerías de la Academia, al pie del puente homónimo, uno de los 4 que cruzan el Gran Canal. En esta pinacoteca, se encuentra una excepcional colección de pintura veneciana y del resto del Véneto, entre las que se incluyen algunas de las mejores obras de Canalleto, Tiziano, Tintoretto o Bellini.

Galerías de la Academia

Si seguís el itinerario natural hasta Rialto, atravesaréis los Campi más populares: San Barnaba, Santa Margherita y San Polo son 3 bulliciosas plazas en las que podéis deteneros a tomar un ombra para abrir el apetito. Así llegaréis hasta el Mercado de Rialto, una zona ideal para almorzar, si todavía no lo habéis hecho, en el que las ofertas son abundantes y variadas.

Vista desde el Puente de Rialto

Después cruzad el puente de Rialto desde el que tendréis unas vistas fantásticas del Gran Canal y, al otro lado, subid al Fondaco dei Tedeschi, un Palazzo rehabilitado que os ofrecerá una visión de la ciudad sorprendente y muy emocionante al atardecer.

Una vez aquí, podéis tomar dirección al Guetto hacia Strada Nuova o ir hacia Santa María Formosa hasta alcanzar San Giovanni e Paolo.

Ghetto veneciano

En el primer caso, tras visitar el Ghetto judío, podéis cruzar a la Fondamenta de la Misericordia y terminar la tarde tomando un Spritz en uno de sus bacari. Me encanta el ambiente de esta zona al atardecer, con la gente tomando sus vinos y sus variados  spritz en la calle a orillas de los canales, mientras se pone el sol. Podéis cenar tapeando en esta zona y llegaros hasta Cà D´Oro alla Vedova, que tiene unas polpette exquisitas.

Libreria Acqua Alta

Si tomáis dirección a San Giovanni e Paolo, os estaréis adentrando en Castello, un sestiere que me encanta y, quizá, el más auténtico de todos. Sin duda os toparéis en algún momento con mi librería favorita, Acqua Alta, un lugar donde los libros dejan el protagonismo a sus contenedores. En Castello también hay preciosos lugares en los que tomar un vino y tapear o cenar alguna de los platos típicos venecianos.

Y para terminar el día, salid al Gran Canal y tomad un vaporetto. Volveros locos con el Canalesso nocturno… si no sois de piedra, comenzaréis a planificar vuestra vuelta a la Serenissima…

Gran Canal

El sestiere de Castello

Castello es uno de los 6 sestieri de Venecia. Llamado así por la fortaleza del siglo VIII que se alzaba donde ahora está la isla de San Pietro, es el sestiere más grande de la ciudad. Castello sería la cola del pez que es Venecia, el primer barrio en el que los vénetos se asentaron cuando, huyendo de las invasiones germanas, comenzaron a habitar estos asentamientos y, también, el sestiere que más se ha modernizado con su expansión urbanística hacia Santa Elena. Aquí se instalaron las órdenes mendicantes de los dominicos y franciscanos que contribuyeron de gran manera en la construcción de edificios de gran calidad artística.

Algunas de sus calles y edificios de interés son de los más visitados de Venecia, pero además, alejado de las masas de turistas, en un paseo por Castello, podréis descubrir un barrio tranquilo y sereno, donde la vida se vive con otro ritmo.

Castello

Adentraros en Castello os llevará hasta el Campo San Giovanni e Paolo, llamado durante siglos el Campo de las Maravillas, donde disfrutaréis, entre otras atracciones turísticas, de la Iglesia del mismo nombre o de la preciosa fachada del Ospedale Civile.

También en Castello, el Arsenal, el gran astillero donde se construía la enorme flota veneciana, os transportará a los tiempos en que la Serenissima era la reina del Adriático.

Entrada al Arsenal

O quizá os apetezca sentaros a tomar un Spritz en la preciosa plaza de Santa Maria Formosa, tras una visita al curioso y poco conocido Museo Querini Stampalia.

Pero además, en Castello, os encontrareis con los venecianos que por las mañanas, llenan tiendas, mercados y bacari, durante el atardecer se sientan en las terrazas con un vino a comentar la jornada, o por la noche abandonan las calles dejando a la ciudad sumida en la tranquilidad y la penumbra.

Os recomiendo que deis un paseo desde la Piazza San Marcos por la Riva degli Schiavoni hasta Vía Garibaldi, cuya entrada desde el Gran Canal tiene forma de quilla de barco. Nos encanta esta calle, creada cuando Napoleón ordenó enterrar el río de Santa Anna. En ella es imprescindible sentarse a tomar un café, un ombra o un spritz, según el momento del día, y observar la vida veneciana a vuestro alrededor.

Via Garibaldi

Podéis adentraros en los Giardini, una de las escasas zonas verdes de la ciudad, que acoge bianualmente la Biennale de Venezia, un acontecimiento artístico y cultural que transforma este barrio tranquilo. Allí, podéis hacer una parada en la cafetería del invernadero, situado en una calle sin pavimentar cuya arboleda desemboca en el mastodóntico monumento a Garibaldi.

O quizá llegaros hasta la moderna Santa Elena, nada que ver con el resto del casco histórico de Venecia, y que os mostrará la ciudad más actual.

Desde Vía Garibaldi, un bonito paseo os acercará hasta la isla de San Pietro donde, la Iglesia homónima de fachada palladiana, os recibirá con su majestuoso campanario de piedra de Istria a los pies de una preciosa explanada, donde el tiempo se ha detenido. En su interior se encuentra la Cátedra de San Pedro, y al pie del canal de San Pietro, los restos de los antiguos squeri Quintavalle, dos talleres contiguos que ocupaban toda la Fondamenta de Quintavalle destinados a la reparación de embarcaciones de tonelaje medio o grande. En los canales y casas de los alrededores será fácil encontraros con los pescadores que tienden sus redes al sol o preparan sus barcas para un día de trabajo en el mar.

Puente de Quintavalle

De vuelta, podréis asomaros a la librería Acqua Alta y rebuscar entre sus montones de libros, revistas y folletos en busca de algún ejemplar que llevaros a casa y deambular por las callejuelas en busca de artesanos escondidos hasta la maraña de calles de la Mercerie que desembocan en Piazza San Marcos.

Y no dejéis en vuestro recorrido de visitar algunas de las osterias, bacari y trattorias de entre la cantidad de propuestas que os encontrareis. Venecia está llena de oportunidades gastronómicas y Castello no se queda rezagada. Aquí podéis tomar un buen café en Rosa Salva, un ombra a media mañana en la Enoteca Mascareta, daros un homenaje para comer en Al Covo, beber un sprtiz al atardecer en Bacaro Risorto y terminar el día con pizza o cualquier otra opción de las que ofrece El Refolo.

Un campo en Castello

Un sestiere, sin duda, lleno de contrastes que os encandilará y os dará otro motivo más para volver a Venecia, porque seguro que algo se os quedará por hacer…

10 razones para volver a Venecia

Si habéis llegado hasta aquí, seguramente será porque no tuvisteis suficiente con una primera visita a Venecia y es lógico, pues Venecia, contrariamente a lo que la gente suele pensar, da para mucho y para muchos días. En vuestra primera visita habréis visto los lugares más turísticos, lugares que por supuesto no tenéis que perderos. Pero según el tiempo que hayáis pasado en ella, habréis dejado de ver y vivir sitios y momentos inolvidables. Éstos son algunos de los motivos que podéis tener en cuenta para volver si los pasasteis por alto la primera vez:

1.- El amanecer. Despertarse en Venecia ya es de por sí algo mágico, pero si además madrugáis lo suficiente para ver amanecer desde el Bacino de San Marcos, el día comenzará de la mejor manera posible. Los primeros trabajadores porteando sus mercancías y los gondoleros preparando sus embarcaciones, os acompañarán mientras el sol se levanta desde detrás de la Iglesia de San Giorgio Maiore para teñir las aguas de la laguna de naranjas y rojos. Merece la pena el madrugón, os lo aseguro.

Amanecer en Venecia

2.- El atardecer desde Riva degli Schiavoni. Si el amanecer es precioso en Venecia, no lo es menos la caída del sol vista desde la Riva.  Acompañar al astro mientras se oculta lentamente detrás de la Iglesia de la Salute es el broche de oro para un día perfecto en la ciudad. Mucha de la fascinación que Venecia ejerce sobre mí se debe a su luz, esa luz que va cambiando a lo largo del día según se va reflejando en los mármoles o en el agua de la laguna… y, antes de caer la noche, el sol poniente brinda un espectáculo increíble.

Atardecer tras la Aduana y La Salute

3.- La niebla. Las probabilidades de que en Venecia haya niebla en invierno son altas. Hay mucha humedad y la brisa marina a veces es tan gélida que corta la cara. Pero la luz tamizada y la atmósfera gris y borrosa, son mágicas. Me encanta el sol, de hecho, no me gusta nada el invierno…salvo por Venecia. Es la estación del año en que me escapo allí y el único lugar del mundo en el que no me importa que no salga el sol. Venezia con niebla es muy romántica…atreveros a visitarla entonces y me contáis.

Niebla en Venecia

4.- La Scuola Grande de San Rocco. Venecia está plagada de arte, museos, galerías, iglesias que acumulan lienzos, esculturas y otros objetos que merecen la pena. Hay tanto que ver que inevitablemente deberéis elegir. Cuando alguien me pregunta qué ver en Venecia y sé que va a pasar apenas dos o tres días en ella, sin duda le recomiendo que entre tanto por ver, visite San Rocco. La obra culminante de Tintoretto es un imprescindible en la ciudad. La he visitado en varias ocasiones y cada una de ellas me impresiona. Si os gusta el arte y no tenéis mucho tiempo en la ciudad pero queréis visitar alguna pinacoteca, os aconsejo que os decidáis por esta antigua Scuola Grande.

Detalle

5.- El Ghetto judío. En Venecia se originó el primer ghetto del mundo y, de hecho, el vocablo tiene origen veneciano. Procede de las fundiciones de hierro que existían en la zona en la que los judíos fueron recluidos, de manera que durante la noche se cerraban las rejas y se les encerraba en el sestiere de Canareggio. Hoy en día todavía podéis ver las marcas de los goznes de las rejas en el sottoportego de acceso. Pero pasear por los Ghettos Nuovo y Vecchio es mucho más. La judería más antigua del mundo, que data de 385, contiene el homenaje que la ciudad dedicó a los judíos después del holocausto nazi, y aún hoy viven allí muchas familias dotando a la zona de una calma abrumadora. Para mí, el mejor momento para visitarlo es al final de la tarde, cuando comienza a caer la noche y la tranquilidad se palpa en el ambiente, los pasos resuenan en cada ladrillo y los residentes se van retirando a sus viviendas. Visitar las sinagogas, tomar un tentempié de comida kosher o paladear alguno de los dulces típicos, os transportará a otra dimensión. Curiosamente, aunque ya no existen rejas ni cadenas, a mí todavía me parece entrar en otro mundo dentro de la propia Venecia.

Edificio del Ghetto de Venecia

6.- Castello. En Castello, la vida veneciana bulle en las calles, en las tabernas y en los campi. Algo alejado de las rutas más turísticas, un paseo por Vía Garibaldi a media mañana y un ombra en una de sus terrazas, os dará la oportunidad de ver otra Venecia. Y si tenéis tiempo, acercaros hasta San Pietro de Castello. La primera catedral de Venecia, con su precioso campanario de mármol blanco y su claustro milenario, es una joya de la arquitectura veneciana y en un recorrido por las calles aledañas, podréis saludar a los venecianos que habitan este antiguo barrio.

Via Garibaldi

7.- Palacio Contarini dei Bovolo. La preciosa escalera renacentista de este palacio, que se encuentra en un pequeño campo escondido de las rutas de más afluencia, es una pequeña joya que os sorprenderá. Tendréis que estar atentos para encontrarla y una vez lo hayáis hecho, subir para disfrutar de su preciosa hechura. Las vistas desde arriba quizá no sean las mejores, pero merece la pena el ascenso por descubrir toda su belleza y estar tan cerca de las cúpulas de la Basílica de San Marcos.

Escalera del Palacio Contarini del Bovolo

8.- San Giovanni e Paolo. Esta hermosa Iglesia, en la que se encuentran los panteones de muchos dux de la Serenissima, es una obra de arte del gótico tardío veneciano. El campo homónimo en que se encuentra, tiene otras atracciones que merecen la pena como el Ospedale o la estatua ecuestre de Colleoni y, por supuesto, una de mis cafeterías favoritas: Rosa Salva.

Fachada de San Giovanni e Paolo

9.- La librería Acqua Alta. Entre el campo Santa María Formosa y el campo San Giovanni e Paolo se encuentra en una pequeña plaza esta librería de viejo que, como todo en Venecia, tiene su encanto en lo decadente y pintoresco de la disposición de sus ejemplares. Bañeras, góndolas y cualquier otro objeto que salve a los libros del fenómeno del Acqua Alta convierten la visita en imprescindible. No puedo resistirme a comprar algo cada vez que entro allí, una antigua postal, una curiosa libreta, una vieja edición de algún librito… y varias de las fotos que he tomado allí, adornan una de las paredes de mi biblioteca, en la buhardilla de casa.

Librería Acqua Alta

10.- Burano. Desde hace bastante viajes, una de nuestras mañanas en la ciudad comienza con un paseo desde nuestro alojamiento a Fondamenta Nuove para coger el vaporetto que nos lleve a Burano. Allí, damos un paseo, comemos en Gatto Nero un exquisito risotto alla buranesa y después bajamos la comida paseando por la isla, visitando nuestros rincones favoritos y esperando el atardecer desde la parte de atrás de la isla y de frente a Venecia. Si solamente vais a estar un día o dos en Venecia, no merecerá la pena perder medio día en ir a la isla. Pero sin duda es uno de los pendientes que deberéis apuntar para vuestra próxima visita.

Casas típicas de Burano

Se me ocurren muchas más razones para volver a Venecia, no terminaría nunca de enumerarlas, os las iré contando en pequeñas dosis…y ¿a vosotros? ¿Qué os apetece hacer en la Serenísima?