El callejero veneciano

Os he comentado ya en alguna ocasión que Venecia es un laberinto de calles, puentes y canales por los que es fácil moverse y, también, perderse (en el sentido más bello de la palabra). Sin embargo, callejear sin rumbo y sin prisa entre esa maraña de inusual construcción formada por unos 450 puentes y 120 islas, os dará la oportunidad de descubrir las curiosidades del urbanismo veneciano.

El casco histórico de Venecia se divide en 6 barrios o sestieri: al norte del Gran Canal, se encuentran Canareggio, Castello y San Marcos. Al sur, Santa Croce, San Polo y Dorsoduro. Alrededor, la isla de la Giudecca y el Lido. Y en la laguna, varias islas entre las que destacan las más visitadas Murano, Burano y Torcello.

En Venecia solamente hay una plaza, Piazza San Marco, y el resto se denominan campo o campiello porque en los primeros siglos se utilizaban como huertos, de ahí que todos ellos tengan un brocal de pozo en el centro.

Pozo en un Campo veneciano

Las calles no son “vie” sino “calli” y la más estrecha, la calle Varisco, mide 53 cms. En el siglo XVIII se repetían los nombres de las calles, por los que la dirección estaba compuesta por el barrio y la parroquia a la que pertenecía el edificio, y solían ayudarse nombrando algún monumento próximo.

Una ruga, rughe o rughette, determina una calle con casas y tiendas, importante y muy transitada.

Salizzada es un término que se utilizó para denominar a las primeras calles principales empedradas y pavimentadas con adoquines de silex, pues “salizo” quiere decir empedrado.

Nizziote, cartel típico veneciano

Lista se utiliza para denominar las calles de carácter extraterritorial por estar situadas en ellas las embajadas extranjeras. El listón, característico de la toponimia veneciana, se encuentra en la Plaza de San Marcos y es el camino entre las dos partes pavimentadas en mármol blanco desde debajo del reloj hasta las columnas de los Santos Marco y Teodoro.

Un ramo, es una calle corta o la extensión de otro de igual nombre, un tramo breve de calle que arranca en una principal y la une con otro o con un campo y crosera una calle principal que se cruza con una calle secundaria (deriva de encrucijada).

Sotoportego es un pasaje cubierto que se encuentra bajo edificios privados y que desembocan en algunas calles. Suelen unir dos edificios del mismo dueño y a menudo desembocar en una corte (patio común a varias casas, sin salida).

Sottoportego

Los barbacani son saledizos de madera que sostienen los salientes de los primeros pisos. El territorio de la ciudad era de propiedad privada hasta que la República obligó a los propietarios a dejar paso público. La distancia entre las viviendas quedó reducida al mínimo indispensable y, para aprovechar el espacio, se construyeron salientes en el primer piso, donde se apoyaba la construcción.

Los más de 400 canales de Venecia se llaman rii (rio) y son vías de agua utilizadas para el transporte de personas y cosas.

Una fondamenta es un tramo de calle que costea un canal o río y un rio terà, un río enterrado transformado en calle. Un precioso ejemplo es Via Garibaldi, en Castello. Nos encanta pasear por ella durante la mañana y tomar un ombra en las terracitas al sol mientras la vida veneciana bulle a nuestro alrededor.

Via Garibaldi

Riva se le llama a un tramo de canal utilizado como muelle; piscina al lugar donde existió una zona con agua, un estanque o área pantanosa que se inundaba durante la pleamar y en la que se nadaba y pescaba. Estas zonas se enterraron para permitir la construcción de edificios y el tránsito de personas.

Para denominar una casa noble o palacio se utiliza el término Ca’, no el término Palazzo y para nombrar a los edificios cuya entrada se realiza desde el agua, se usa fontego.

Borgoloco es el lugar donde se levantaban hoteles o posadas y Barbaria la zona de Castello donde se ubicaban los aserraderos de madera.

Como veis, la toponimia de la ciudad está llena de curiosidades que la hacen única, de ahí la dificultad de localizar una dirección concreta aún incluso para los propios venecianos. Afortunadamente, hoy en día es más fácil llegar a cualquier sitio gracias a los navegadores, pero si aun así os perdéis, recordad que forma parte del encanto de vuestra visita y no desesperéis. Siempre podéis tirar de los lugareños, igual tenéis suerte y reconocen la dirección a la que os dirigís… cruzad los dedos.

Cómo llegar a Venecia

Venecia es una ciudad de clima mediterráneo, lo que significa que la mejor época para visitarla es en primavera y en otoño, las estaciones más suaves y en las que podréis observar el ritmo de la ciudad a pesar de la cantidad de turistas que la visitan.

En verano, la humedad y el calor pueden resultar asfixiantes, y os aconsejo que lo evitéis. Pero si no podéis hacerlo en otro momento, no os preocupéis. Venecia es preciosa es cualquier época. Para disfrutarla, salid de las rutas y de las zonas más turísticas donde la gente nos os obligue a seguir sus pasos, perderos por sus callejones y disfrutad del paseo. Eso os dará un poco de aire y además os ayudará a conocerla mejor.

Pero yo suelo ir en invierno. En mi ciudad, a finales de enero es festivo local y eso conlleva poder visitar cualquier sitio, también Venecia, en temporada baja; con el plus añadido de que al no ser festivo nacional los vuelos resultan muy económicos. Así que, salvo que caiga en Carnaval, que la ciudad cambia por completo, para mí el invierno es una ocasión inmejorable para visitarla y disfrutarla.

En invierno apenas hay turistas, así que es fácil recorrer sus estrechas calles en soledad, donde los pasos sobre las losas centenarias retumban de fachada a fachada. Hay menos horas de luz, hace frío, a menudo niebla y el fenómeno del acqua alta os puede sorprender, pero nada de ello importa porque, para compensarlo, la ciudad se muestra adormecida y podréis encontrar estampas ideales… ¿os imagináis algo más bello que Venecia nevada, por ejemplo?

Venecia es una ciudad muy turística, de hecho es una ciudad que vive del turismo. Algunas fuentes dicen que más de 40 millones de personas la visitan al año. Como consecuencia, es fácil llegar hasta ella pues está muy bien comunicada por tierra, mar y aire. Seguramente habréis oído que en Venecia “no hay coches”. Es así. Salvo en la isla de Lido, el transporte público en la ciudad se hace a través de los vaporetti, una especie de autobuses acuáticos que circulan por el Gran Canal, además de conectar el centro histórico con las islas de la laguna. Por ello, los autobuses os dejarán en Piazzale Roma y los vehículos particulares deberéis dejarlos en los aparcamientos habilitados junto a él. A partir de ahí, vuestras piernas serán el mejor medio de transporte y cuando estéis cansados, siempre podréis tomar un vaporetto y dejaros llevar. 

¿Cómo podéis llegar hasta el centro histórico de Venecia? Os lo cuento en las líneas siguientes

La terminal de autobuses de Piazzale Roma

EN AVION

En avión llegaréis hasta el aeropuerto de Marco Polo, o al cercano de Treviso. Para llegar a Venecia desde España podéis coger un vuelo desde casi cualquier aeropuerto español. Hay vuelos diarios desde Madrid y Barcelona y vuelos habituales desde otras muchas ciudades. Lo mismo desde el resto de Europa. Tan solo necesitaréis vuestro documento de identidad o el pasaporte. Por precaución, no está de más para los ciudadanos de la Unión Europea, llevarse también la tarjeta sanitaria europea. Las aerolíneas, incluidas las de bajo coste, vuelan a Marco Polo (en Tessera, un barrio de Venecia cercano a Mestre a tan solo 8 kilómetros) o al aeropuerto Antonio Canova (en Treviso, a 40 kilómetros).

Una vez en el aeropuerto, deberéis elegir la forma de llegar hasta el centro histórico de la ciudad. No olvidéis revisar horarios e importes del medio elegido, pues los precios varían bastante y los horarios dependen de las temporadas. En las páginas web de cada compañía podéis informaros en tiempo real e incluso comprar los billetes, a veces con algún descuento.

Desde el aeropuerto de Treviso

El aeropuerto de Antonio Canova en Treviso, conecta con la terminal de autobuses de Piazzale Roma a través de autobuses de varias compañías. En una hora más o menos estaréis en Venecia.

ATVO es la empresa más utilizada. El billete sencillo cuesta 12€ y el de ida y vuelta 22€. Se compran en el mismo aeropuerto antes de subir al autobús o en su página web. Le cuesta unos 70 minutos llegar a Piazzale Roma.

BARZI es otra de las compañías que conectan con Venecia. La única diferencia es que va por la autopista, por lo que el tiempo del trayecto es menor, unos 40 minutos. Por lo demás, horarios y precios son los mismos.

También podéis utilizar un transfer, que es una opción más cara pero también más cómoda y rápida. Sale rentable si sois varios viajeros. Un chófer os recogerá en el aeropuerto y después montaréis en un taxi acuático que os lleve hasta el alojamiento. En internet podéis contratarlo por adelantado y ver las diferentes opciones y precios.

Desde el aeropuerto de Marco Polo

Lo más habitual es llegar al aeropuerto de Marco Polo que, además, tiene más opciones de transporte hasta la ciudad. Conecta con la estación de trenes de Mestre y con la terminal de autobuses de Piazzale Roma. Además, mediante taxi acuático conecta con varios puntos de la ciudad, entre ellos la Plaza de San Marcos.

Si llegáis a Marco Polo, estas son vuestras opciones:

1.- Taxi acuático: algo caro salvo que seáis un grupo. En 2019, el coste es de 120€. Funciona como el servicio de taxi en cualquier otra ciudad, por lo que tiene las ventajas de tener un vehículo para vosotros solos, poder ir en la cubierta y charlar con el chófer. Además os llevará hasta donde queráis ir, por lo que no tendréis que cargar con el equipaje por el laberinto de calles veneciano.

2.- Alilaguna: los Alilaguna son unos autobuses acuáticos que tienen varias líneas que conectan el aeropuerto con las islas de la laguna y la propia Venecia. El billete de un solo viaje cuesta 15€ y si compráis ida y vuelta os costará 27€. Para tomar un Alilaguna, antes de salir de la terminal de llegadas, subid a la primera planta y seguid las indicaciones de color azul que os llevarán hasta el embarcadero de transporte acuático, donde hay un montón de taxis y embarcaciones privadas de alquiler y de los alojamientos de Venecia. Las líneas que conectan con el centro histórico son la azul y la naranja.

Alilaguna

La línea naranja entra por el canal de Canareggio y llega a Rialto unos 50 minutos después tras varias paradas. La línea azul, va por el Gran Canal desde la Fondamenta Nove hasta la Plaza de San Marcos en unos 40 minutos. En función de la ubicación de vuestro alojamiento, podéis tomar una línea u otra. No os preocupéis, está todo bien indicado allí y en cualquier caso siempre hay personal dispuesto a ayudaros.

En mi opinión no merece la pena, salvo que vayáis de pie en el exterior, pues os acomodarán en la cabina del barco, abajo, sin apenas ver lo que hay sobre vuestras cabezas y sin disfrutar del espectáculo como se merece. Pero reconozco que es cómodo y según dónde vayáis, rápido, además de daros la oportunidad de tener un primer contacto con la ciudad y las islas.

3.- Autobús: otra opción es tomar el autobús de ACTV, la compañía municipal que gestiona el transporte público en Venecia (autobuses y vaporetti). La línea 5, es un autobús de línea regular que va haciendo paradas. Deberéis llevar con vosotros el equipaje porque no dispone de maleteros, por lo que si éste es muy voluminoso o extenso pueden poneros problemas para subir, ya que existen limitaciones. Le cuesta unos 45 minutos llegar a Piazzale Roma. Los abonos de transporte público para Venecia incluyen este autobús, por lo que podéis comprarlo en el mismo aeropuerto y utilizarlo ya para subir a autobús, en función del abono o billete que penséis que conviene a vuestra estancia y de los que os hablaré en otro momento. Si por el contrario adquirís el billete individual, su precio es de 2,50€.

Desde Marco Polo también podéis tomar el autobús de ATVO, de color azul, que va directo a Venecia, sin hacer paradas y en el que el equipaje se deja en los maleteros. Tarda unos 20 minutos en llegar a Piazzale Roma. La frecuencia es cada media hora aproximadamente y cuesta 3€. Los abonos de transporte público no incluyen el autobús de esta compañía, ésta es la desventaja, así que tenedlo en cuenta y no os equivoquéis porque los inspectores, si os pillan sin el billete adecuado, no tienen piedad.

4.- Tren: desde el aeropuerto también podéis coger el autobús que os deja en la cercana estación de Mestre (línea 15, precio 1,50€) y una vez allí, tomar un tren a la estación de ferrocarril de Santa Lucía, en Venecia por unos 2,00€. El tren atraviesa el Puente de la Libertad y es una bonita forma de llegar a la ciudad. Al salir de la estación al Gran Canal, os encontréis de frente la preciosa cúpula revestida de cobre de la Iglesia di San Simeon Piccolo. Es una visión impactante y si a eso le sumáis que ya habréis dejado atrás todos los vehículos, os daréis de bruces con la Venecia acuática. Esta opción es la más económica, pero la verdad es que se pierde algo de tiempo entre llegar a la estación de Mestre, esperar el tren y luego llegar a Venecia.

Por el contrario, el tren es una fantástica opción si estáis alojados en Mestre o si llegáis a Venecia desde cualquier otra localidad italiana, porque Italia tiene una fabulosa red de ferrocarril con muchos trenes de alta velocidad que conectan las principales capitales. Además, hay trenes a diario desde ciudades cercanas como Padua, Verona o la citada Mestre.

Tráfico acuático

EN COCHE

Llegar a Venecia en coche, es la peor opción con diferencia, pero si es inevitable, sabed que deberéis dejarlo en cualquiera de los aparcamientos de Piazzale Roma o Tronchetto que son bastante caros. Si lo dejáis en Tronchetto el tren automático People Mover os dejará en 5 minutos en Piazzale Roma. Los precios de los estacionamientos oscilan entre los 20 y los 40 euros diarios y en temporada alta puede resultar difícil encontrar hueco. Claro que siempre podéis dejar el coche antes de cruzar el Puente de la Libertad donde hay aparcamientos más económicos y tomar allí el autobús o el tranvía hasta Piazzale Roma.

EN BARCO

Para mi pesar, hay montones de cruceros con principio o final en Venecia. Los enormes barcos de los cruceros son muy invasivos con el medio ambiente de la Laguna y espero que en algún momento los responsables prohíban esta incursión, por muy bonita que pueda resultar. El barco os dejará en la terminal de cruceros al final de las Zattere y desde allí podéis tomar un vaporetto hacia el centro histórico o caminar dando un paseo por la preciosa Fondamenta frente a la isla de la Giudecca.

Y ¿cuál de todas las opciones os conviene más? ¿Cuál es la mejor? Pues, como todo, es para gustos y momentos. Dependerá de cuántos seáis, de dónde os alojéis o incluso a qué hora lo hagáis y el tiempo que vayáis a pasar en la ciudad. Mi cuñado dice que a Venecia se debe entrar por agua y puede que no le falte razón, es romántico y acertado, y además os pondrá en contacto rápidamente con ella.

Yo he probado todas las opciones y sin duda me quedo con la terrestre. Pero es una opinión muy subjetiva y personal. Ya os comentaba que el tren es una buena manera de encontrarse de frente con el esplendor de Venecia pero, para mí, es muy emocionante atravesar el Puente de la Libertad en autobús, dejando lentamente atrás tierra firme, con la laguna a ambos lados del puente como un pequeño avance de lo que espera después de él… me gusta el hervidero de vehículos en Piazzale Roma (autobuses, coches, o hasta el reciente tranvía) y saber que durante varios días no volveré a ver vehículos. Y me encanta saborear el momento, bajar las escaleras hacia el Gran Canal, subirme en la línea 1 del vaporetto y comenzar el trayecto en dirección a mi alojamiento… es como entrar en otro mundo, siempre, una y otra vez, siempre, me impresiona. Me siento delante, en el exterior, y disfruto: de los palacios con sus fachadas suntuosas o semi abandonadas que llevan siglos allí dejándose caer hacia el agua; del curioso tráfico acuático en el que confluyen góndolas, taxis y todo tipo de barcas de diferentes tamaños; del olor, ese olor tan característico de Venecia a salitre y humedad. Disfruto de todo ello.

Acceso a los embarcaderos de vaporetti

Sinceramente creo que es la manera más bonita de entrar en la ciudad, porque ésta se os irá mostrando lentamente, y os irá calando piano piano, iréis cayendo en ese embrujo mágico y nostálgico que entra por los poros y se queda ahí para siempre.

En ese trayecto, me gusta observar a los pasajeros que me rodean y envidio sanamente a los que llegan a Venecia por primera vez, porque tienen la suerte de vivir la sorpresa del descubrimiento, de lo inesperado. Luego me arrebullo en mi asiento y me dejo embargar por esa melancólica felicidad que no se disipará hasta que me vaya. Porque, como no me canso de decir, en Venecia nada ha cambiado desde hace siglos y ahí reside su belleza. Y, tal y como el amor de mi vida me susurró al oído en una ocasión, en Venecia… me siento en casa. 

Transportes venecianos