Gastronomía veneciana: risotto

La gastronomía veneciana es rica, amplia y variada, fruto de esa mezcolanza de culturas, civilizaciones y poblaciones que la han habitado y dejado huella desde siglos inmemoriales.

Como resultado, existen multitud de recetas con base en los productos autóctonos, pero también con mucha influencia de la tradición de la Serenissima.

En la cocina veneciana

En toda Italia la gastronomía es una maravilla y en Venecia, los platos y caldos de la ciudad en particular y de la región Véneta en general, son toda una experiencia que merece la pena descubrir. Cuando estéis en Venecia, la ineludible tentación será comer pizza, pasta, helados… Hacedlo. Las propuestas son innumerables y, salvo excepciones, todas de una altísima calidad. Pero la cocina veneciana es mucho más: baccalà mantecato, sarde en saor, risi e bisi, seppie al nero o risotto, son platos que no debéis dejar de probar antes de partir.

Desde nuestro primer viaje, en cada uno de ellos, cargamos nuestra maleta de vuelta con las especialidades venecianas que luego nos permiten disfrutar de alguno de esos platos en casa. Y entre esos manjares que meto en la maleta no puede faltar arroz para hacer risotto.

Arroz para risotto

El risotto es mi especialidad en la cocina y cocinarlo lo convierto en todo un acto íntimo y trascendental: abro el vino, siempre blanco, con el que voy a cocinar, me sirvo una copa y me recreo mientras preparo el resto de ingredientes.

El ingrediente principal, por supuesto, es el arroz. El arroz que debe usarse para hacer un buen risotto es un arroz de una calidad especial, de unas características tales que permite que el caldo de cocción penetre en él mientras suelta el almidón para darle ese punto cremoso sin que llegue a estar pastoso. En casa, nuestro favorito se hace con un buen caldo de pescado al que le añadimos gambones al retirarlo del fuego, para que se hagan con el calor residual…delicioso. Pero la variedad de risotti diferentes que podéis preparar es infinita, así que dejaros llevar por la imaginación y probad a cocinarlo.

El arroz usado para hacer risotto es de grano corto y duro. Se utilizan las variedades Carnaroli, Arborio y uno típico del Véneto, la variedad Vialone Nano, cultivado en el norte de Italia. Este último es ideal para mi gusto, pues consigue que el risotto quede fluido y mantecoso y permite comerlo con tenedor. Hay una expresión para describirlo: “all’onda”. Se refiere a que al deslizarse por el plato inclinado, el arroz forma una especie de ola.

Cuando termino las existencias que me he traído de Venecia, uso Carnaroli. No es tan espectacular el resultado pero está también muy rico. Es España el más fácil de conseguir es el Arborio, pero no me gusta mucho porque no aguanta la cocción como los otros dos y puede romperse el grano.

Risotto alla Buranella de la trattoria “Al Gato Nero” (Burano)

Además del arroz, para hacer un buen risotto, la base es un buen caldo. Puede utilizarse de lo que queráis, en función del resto de ingredientes, pero es fundamental que esté hirviendo cuando se añada a la cazuela, porque en caso contrario, podría cortar la cocción del arroz y echar a perder el plato. El caldo se debe ir incorporando al arroz poco a poco, a medida que éste va absorbiendo el líquido, y no debéis dejar de remover con una cucharada de palo y mucho cuidado para no romper el grano, para que el almidón del arroz haga su función. Yo utilizo una cuchara de madera con un agujero en medio para facilitar el paso de los granos al moverlos sin que sufran demasiado. Unos 15-18 minutos de cocción serán suficientes.

Os dejo la receta de mi risotto favorito, probadlo y os haréis incondicionales de él. Y si no, también podéis ir a Venecia y comerlo allí…los pescados de la laguna le dan un toque peculiar y las propuestas son muchas. Un buen vino blanco de la multitud de ricos caldos del Véneto o en su defecto cualquier otro de buena calidad y será una comida perfecta. ¿Os animáis a cocinarlo?

Risotto marinero

Ingredientes para 4 personas:

  • 350 gramos de arroz para risotto, preferiblemente Vialone Nano
  • 1,5 litros de caldo de pescado aproximadamente
  • 1 cebolla mediana
  • Aceite de oliva
  • Vino blanco seco
  • 20 gramos de mantequilla
  • 20 gramos de queso parmesano
  • 8 gambones o los que deseéis por persona
Mise en place

Ponemos a hervir el caldo en un cazo y lo mantendremos así durante todo el cocinado. En una cazuela o sartén ancha de fondo grueso (mejor si es de hierro fundido, que reparte muy bien el calor), calentamos el aceite, añadimos la cebolla picada fina y pochamos.

Cuando la cebolla esté transparente, añadimos el arroz y lo mezclamos bien, hasta que se torne translúcido. Entonces regamos con un chorrito de vino y, sin dejar de remover, dejamos que se evapore.

Si el caldo de pescado utilizado es de calidad, seguramente no os hará falta sal. Yo no le pongo. Pero si queréis usarla, este es el momento de salar el risotto.

Añadimos un cucharón de caldo y removemos con frecuencia hasta que se evapore. Continuamos añadiendo caldo a medida que éste se absorbe. Pasados 15-18 minutos el risotto estará listo.

Lo retiramos del fuego e incorporamos la mantequilla y el parmesano mezclándolos enérgicamente para mantecarlo, es decir, para darle ese punto mantecoso característico. Añadimos los gambones pelados, tapamos y reposamos 2 minutos. Listo para deleitarnos.

A comer!

Las fritelle

Una de las ventajas de ir en invierno a Venezia, es poder disfrutar de las fritelle. Durante el Carnaval, y las semanas previas, las veréis por toda la ciudad junto con otros dulces y bebidas típicos de estas fechas.

Mostrador con variedad de fritelle y otros dulces típicos

Se trata de una especie de buñuelos, una masa de huevo frita con variados rellenos de crema, chocolate, pasas o zabaione que, por un precio medio de 1,50€, podéis encontrar en cualquier pastelería o cafetería. Las hay de mejor y peor calidad como en todo, pero allá donde las comáis, no os dejarán indiferentes.

Hay momentos en la vida que no tienen precio, ya lo decía un conocido anuncio televisivo. Y uno de ellos es ese en el que llegamos a Venezia y, sin siquiera dejar las maletas, tomamos el primer cappuccino, de muchos que vendrán durante los próximos días, con la “fritella” de rigor. Ritual, tradición, llamadlo como queráis, pero produce en mí una especie de catarsis que marca el comienzo de unos días en los que me abandono a la glotonería con avidez, es uno de esos momentos imprescindibles e imperdonables.

Cappuccini e fritelle

Estos buñuelos, que se cocinan y se venden por las calles desde los tiempos de la Serenissima, se comen en todo el Véneto y también en la región de Friuli. La fritella típicamente veneciana no lleva relleno sino que contiene pasas o piñones, fruta confitada y azúcar glass. Pero en los escaparates veréis una gran variedad de ellas, para poneros difícil la elección. Mi favorita es la rellena de crema y la de mi marido la rellena de zabaione (una crema de huevo con vino, a medio camino entre las natillas españolas y una mousse). ¿No se os hace la boca agua? Pues si queréis probarlas, ya sabéis, el próximo viaje a Venezia, intentad que coincida, si no con el Carnaval, al menos con las semanas precedentes.

Rosa Salva en Campo San Giovanni e Paolo

Como os digo, las venden por toda la ciudad en pastelerías, panaderías y cafeterías, pero os recomiendo que no dejéis de probarlas en nuestros imprescindibles: Tonolo, en las proximidades de Campo Santa Margherita; Rosa Salva, en Campo San Giovanni e Paolo;, Le Cafè, en Campo Santo Stefano; Rizzardini, en San Polo y Ballarin, cerca de Rialto. Os aseguro que no os defraudarán y si, a la vuelta, las añoráis aquí os dejo la receta para que sorprendáis a vuestros amigos y familiares:

Ingredientes para 6 personas:
400 g de harina, 100 g de uva pasa (podéis sustituirlo por cualquier otro relleno, al gusto), 1 cuchara de azúcar, 2 huevos, 1 vaso de leche, 1 vasito de ron, 30 g de levadura de cerveza, sal, aceite de cacahuete para freír (o de girasol si no lo encontráis), azúcar en polvo.

La elaboración es sencilla: lavad las uvas pasas y dejad que se hidraten en agua tibia. Desmigajad la levadura en una taza y disolvedla con 3 cucharas de agua tibia. Tamizad la harina en una taza y mezclad todo con azúcar y una pizca de sal. Colocad la masa en una fuente y añadid los huevos, el ron y la levadura diluida. Mezclad todos los ingredientes y añadid leche tibia, lo necesario para obtener una masa densa, y después colad las uvas pasas y secadlas. Cubrid la fuente y poned la masa a fermentar en un lugar tibio, hasta que doble su volumen. Poned en el fuego una sartén con bastante aceite para que los buñuelos floten dentro; cuando esté muy caliente, echad la masa a cucharadas. Cuando estén dorados, sacadlos del fuego, escurridlos sobre papel absorbente y espolvoreadlos con azúcar glas.

Ya solo os queda disfrutar de este manjar con un buen vino dulce o un espumoso y me contáis que os han parecido.

Fritelle